The Rodrigo Salinas Horror Show

Productivo en la pantalla chica y en el arte de las viñetas, Rodrigo Salinas se aventuró a publicar “La Tormenta Perfecta”, algo así como su grandes éxitos definitivo, una antología que recoge buena parte de su carrera como autor y dibujante de cómics.

Ciertos datos que son de amplio conocimiento público: Rodrigo Salinas (1975) trabaja en la televisión, en donde semana a semana ha penetrado el espacio familiar con los delirantes personajes que crea e interpreta para el exitoso programa El Club de la Comedia. Ahí parodia, tira tallas en tono coloquial, se disfraza y se trasviste. Todo sin dejar jamás su distinguida y abultada barba.

Lo mismo hizo, pero detrás de títeres, en el recordado espacio 31 Minutos, hace algunos años, en lo que sería su primer paso en la industria del entretenimiento masivo: “después del éxito de 31 Minutos, El Club de la Comedia, ha sido una revancha, un poco”, asume. “Una segunda oportunidad que no me la esperaba, tampoco”, agrega.

Es por eso que mientras camina por las calles de Providencia, tras una jornada de grabaciones en el canal de televisión, en medio de un día agitado, marcado por una nueva manifestación estudiantil y el enfrentamiento con Fuerzas Especiales respectivo, la gente lo reconoce. Los más tímidos se limitan a tornear los cuellos y seguirlo en su paso; los más pudorosos pretenden actuar como si no pasara nada; los niños lo apuntan con el dedo y se llenan de felicidad instantánea; una anciana que pide limosnas afuera del Portal Lyon dice “eeeh, usted trabaja en la tele”, enseñando su mandíbula de escasos dientes.

—Mira, es una compilación de todo mi trabajo desde Kiltraza hasta lo último, que fue esta compilación de… de… que salió en… lo mejor de una buena hamburguesa con queso.

—¿Qué?

—Jajaja, voy a hablar de otra weá nah que ver. No, pero eso es. Un compilado.

El contexto del diálogo anterior se instala en una sanguchería de Santiago, es por eso que Salinas ríe, mientras da el primer mordisco a su sándwich, el cual le ha impedido seguir con su inspirada respuesta.

Habla desde su alter ego, no como el Guatón Salinas de la televisión. Y acá entramos a detallar otros datos, aquellos que son de conocimiento no tan público: Rodrigo Salinas es uno de los más destacados dibujantes chilenos de los últimos años. Sus obras, que transitan desde la publicación en fanzines y revistas independientes, hasta las producciones seriadas aparecidas en El Mercurio, pasando por proyectos personales y la dirigencia del colectivo La Nueva Gráfica Chilena, le han dotado de un vasto material que hoy se consolida en un grueso tomo bautizado como “La Tormenta Perfecta”: “creo que siempre es bueno compilar y ordenar, es como ordenar la pieza y botar cosas, guardar otras”, declara. “Me encataría corregir este libro en 10 años más”, dice.

Rewind

La visibilidad mediática claramente no estuvo siempre, las ganas creativas sí. Salinas recuerda con cariño los días en que estudiaba artes en la Universidad de Chile, participaba del colectivo Kiltraza -para quienes editaba un fanzine experimental-, y era el vocalista semidesnudo de la Sonora Kiltraza. “Como lo he dicho siempre, cuando empecé a dibujar yo era virgen y quería que con estos dibujos las mujeres me la chuparan, el objetivo era distinto”, medita y reconoce:  “Uno hacía cosas pa’ conseguir minas y ahora no. Ahora es distinto, hace las cosas pa uno también”.

Salinas en el lanzamiento de "La Tormenta Perfecta"

Un precedente: es el año 2000 y Salinas autoedita una ucronía, una ficción histórica en la que Arturo Prat, nuestro ícono patrio, no aborda el Huáscar sino que cae al mar, despertando posteriormente en una playa para darse cuenta de que se ha convertido en una celebridad heroica sin siquiera merecerlo. La obra fue bautizada como “Nunca se ha arriado esta bandera ante el enemigo o Arturo Prat is not dead”, celebrada en el mundo del comic, pero que derivó en otra cosa: le hizo merecedor de una alarmante portada del periódico Las Últimas Noticias. Marcó un antes y un después, no lo sospechaba en ese entonces, pero le significó migrar del underground para situarse en otro espacio.

Tiempo después, el colectivo La Nueva Gráfica Chilena es llamado por Aplaplac, la dupla conformada por Pedro Peirano y Álvaro Díaz, para revolucionar la televisión infantil: Salinas se hace parte del programa 31 Minutos como creativo e intérprete, dando vida a personajes tan queridos como Mario Hugo y Juanín Juan Harry: “en la tele, construyo personajes desde el dibujo, aunque no sean dibujos, hago caricaturas”, reconoce. “Como la tele tiene un formato que es súper rápido, son en realidad bocetos”, explica.

Más sobre televisión: “tengo la suerte de estar en El Club de la Comedia, pero no me siento parte de esa generación, creo que el programa es más de Pedro (Ruminot) y Sergio (Freire), que son más chicos”, declara. “En 31 Minutos me pasaba lo mismo, yo siempre quise ser parte de Plan Z, por ejemplo, pero era más chico: siempre voy quedando como desfasado, jaja”, se lamenta.

La Tormenta de Chile

—Mmmm… es que… ese es un tema sensible pa’ mí.

Salinas toma una pausa para darle un sorbo a su bebida; la pregunta que intenta responder apunta al humor político que hacía en sus tiras cómicas, enmarcado en La Transición, esa era de post-dictadura de los 90′s/00′s que se consolida hoy en un gobierno de derecha, y que lo sorprende algo retirado de los cómics, instalado en la televisión: “después de la derrota de la Concertación no sé qué más puedo hacer para combatir esta weá”, confiesa. “Ahora siento que va a quedar la cagá de nuevo, no sé hasta dónde se van a radicalizar estos movimientos, y este es apenas el segundo año de la derecha. Hay mucho descontento, pero por otro lado pienso ‘pero wn, si a este wn lo eligió la misma gente’: este es el país que eligió la mayoría, no me weveen, si hace algún tiempo estaban la raja con su triunfo. Me hace ruido eso. Igual que me hacía ruido que la Concertación no acelerara procesos judiciales contra los wnes que mataron personas en la dictadura”, se queja.

El compilado ¿definitivo? de Salinas

Aludiendo a lo mismo, las últimas páginas de “La Tormenta Perfecta”, el libro que reúne gran parte de la obra entre viñetas de Salinas, termina con páginas en negro, evidenciando el fin de algo: “lo que me interesaba era La Transición y su fracaso y por ahora ya no tengo nada más que decir”.

El libro en sí, editado por su propio sello, Feroces Editores, es una panorámica total, como decíamos, pero también una mejora con respecto a sus grandes éxitos anteriores: “cuando he querido publicar, siempre he tenido libros baratos en la cabeza, ¿cachai?. Ahora tuve la calma pa’ hacerlo mejor”, cuenta. Y se explaya: “Onda un grandes éxitos de 10 lucas pal’ lanzamiento y 12 lucas a precio público en librerías. El compilado anterior valía 16 lucas y nadie compra un libro a ese precio. Qué lata. Yo sentía que alejaba mi trabajo de la gente. Siempre he pensado que mi trabajo es masivo, ingenuamente. Ese era el desafío de este libro”.

Sobre lo mismo, pareciera que Salinas disfruta tanto la televisión como el dibujo, lo suyo es el humor, claro está, y la creación de personajes, y la parodia con tono político, aunque no siempre perceptible: “en El Club una vez querían que hiciéramos un chiste sobre los Detenidos Desaparecidos, y en realidad yo no puedo reírme de eso, por algo generacional y afectivo, que a lo mejor las generaciones siguientes no tienen por qué tener, pero yo crecí con los milicos y no me voy a reír de las víctimas, que lo haga la derecha si quiere”, comenta. “Lo que sí me ha gustado mucho en el programa es hacer de Los Fachos Quincheros, todo lo que no dije en (la historieta) ‘El Reino del Sí’, lo digo con mi cara de descerebrado, que es todo lo que opino de los milicos y los fachos, son monstruos”, dispara.

Sin embargo, con respecto a las comodidades, pareciera no tener duda alguna: “no hay mejor trabajo que ser dibujante. Es la cagá, nadie te wevea. En todas las demás pegas te huevean, hasta a los cantantes. Cuando yo dibujo tengo una tranquilidad perfecta”, concluye. “La tele en cambio, no es de autor, es un trabajo de negociaciones. Puedes inventar algo pero tiene que pasar por etapas, le tiene que gustar al equipo, al jefe, al director, tratar de no herir susceptibilidades. Por otra parte, el nivel de impacto es increíble, con un dibujo en cambio, aunque sea algo mucho más importante, puede no pasar nada”, sentencia.

4 commentarios
  1. 622 días ago
    Edu Soto

    Muchos quedamos plop! tal condoritos heridos, con el triunfo de la derecha

    toda una generación fue destruida por eso, y creo que es por esa razón que son ahora los jóvenes estudiantes quienes deben combatir las garras de la maldad. Nosotros ya quedamos a un costado.

    Muy buena entrevista, habrá que buscar ese libro

    Saludos!

    ES

  2. 622 días ago
    djdroga

    Latzorra la entrevista!!

  3. 621 días ago
    SimonJordison

    La cagá!! Creí que el guaton era puro webeo!! veo que es un poco mas “SERIO” y al menos piensa!! XD! Un Abrazo Guaton!!!

  4. 601 días ago
    Francisco

    Buena la entrevista hombre.. Estaba buscando saber mas de Salinas. Eso me ayuda a entender su humor, ke no es solo webeo; Algo kiere decir….