Joven denuncia golpiza policial: La derrota de la Plaza Victoria
Tras la rápida represión sufrida en la última marcha por la educación en Valparaíso (jueves 17 de noviembre), que convocó a profesores y estudiantes de distintas provincias del país, muchos jóvenes y algunos adultos se situaron en la Plaza Victoria. Allí, mediante pacíficas intervenciones, como cantar, saltar o simplemente sentarse al sol, trataron de exigir inútilmente a carabineros su derecho al uso de los espacios públicos. Libertad que ellos se otorgan para continuar su violenta represión con furiosos piquetes, zorrillos y guanacos que hoy suben las calzadas y transitan al interior del parque sin respetar normas de tránsito ni civilidad.
Mientras los ciudadanos participan hoy más que nunca de diversas formas de sociabilidad, Carabineros demuestra su actitud ANTI-SOCIAL, reprimiendo acciones inofensivas, tan propias como las de una plaza: Estar sentado al borde de la pileta o protegerse bajo la sombra de un árbol. El fotógrafo Boris Sernuda (Colectivo AFI Valparaíso) estaba situado tras una palmera, registrando algunos hechos, cuando fue detenido junto a una colega por Fuerzas Especiales y conducidos al interior de un vehículo policial.
Una acción similar sufrió un joven que fue violentamente separado del tronco de un árbol y, pese a su resistencia, su detención se llevó a cabo.
Otro joven golpeado
Más dramática aún fue la experiencia vivida por el joven Pablo Reynals, estudiante de un instituto profesional de Quilpué, quien relató a Ciudad Invisible su detención en el espacio público y el maltrato en privado del cual fue víctima.
El joven se encontraba al interior de la Plaza Victoria en compañía de su hermano y sus compañeros, tocando un silbato, cantando y saltando al igual que la multitud ahí convocada, cuando tras una refrescante acción del carro lanza aguas, fue apresado por dos carabineros, quienes comenzaron a propinarle golpes bajos, señalándole no en buenos términos que ya lo tenían identificado y que recibiría su merecido, según relata Pablo. Dado el forcejeo, la fuerza y cantidad de los golpes aumentaron, dirigiéndose también a sus genitales, junto con insultos y escupos, hasta ser conducido a la micro donde las agresiones continuaron. En medio de la acción, el joven pudo identificar en el chaleco de uno de sus victimarios su rango y apellido: Sargento Cuevas. Luego de un primer paso de rigor por la comisaría, el joven fue conducido al hospital Van Buren, donde constató lesiones y recibió atención de primeros auxilios.
Una vez puesto en libertad, observando el carácter de sus lesiones y el frágil estado emocional en el que se encontraba, Ciudad Invisible lo acompañó hasta las dependencias de la Comisión Ética contra la Tortura, para que recibiera una nueva constatación de lesiones y la orientación pertinente para denunciar el maltrato por parte de los uniformados.
Una vez más se demuestra que Carabineros no está en las calles y plazas para garantizar la seguridad de los ciudadanos; por el contrario, incapaces de respetar y dialogar, utilizan los golpes y maltratos para producir la violencia donde ésta no existe. De eso se alimentan y allí radica su peligrosidad para la sociedad.


hola soy la victima de este buso y escribo para agradecer la ayudo que recibi en ese momento….y para declarar que la lucha sigue hermanxs mios, esto me ha dado mas fuerzas para salir de frente ante la adversidad…. reitero los agradecimientos y decirle al resto unamonos qe saldremos adelante…..y fuerza par todos…