Por estos días hace noticia el hecho de que una veintena de estudiantes mantengan la Casa Central de la Universidad de Chile tomada, en un desconocimiento brutal por parte de la prensa de una ecuación muy simple: El número de gente que habita una toma no es necesariamente la que la legitima. Por ello, la respuesta de los estudiantes que la ocupan es simple: “Que las bases decidan si se baja la toma”.
Sin embargo, esa es una arista de un conflicto que donde más golpea es en los secundarios, quienes cuentan la mayor cantidad de establecimientos ocupados. Según la radio de la Universidad de Chile “aún son 34 los colegios en la Región Metropolitana que se mantienen en tomas y paros, en demanda de una educación pública gratuita y de calidad”. Decidimos darnos una vuelta por algunos de ellos para ver qué ocurre ahí.
La madrugada del día domingo 11 de diciembre, un incendio sorprendió a los estudiantes del Liceo Lastarria de Providencia, que permanece en toma, el que alcanzó a destruir una importante parte de la techumbre de la Biblioteca. Al día siguiente, y durante el desarrollo de la Prueba de Selección Universitaria (PSU), el Liceo Cervantes y el Liceo Clelia Clavel Dinator, ubicados en el barrio Yungay, fueron desalojados por efectivos de Fuerzas Especiales sin previa presentación de documento ni autorización por parte de las rectorías y aludiendo perturbación al orden público y agresión a carabineros.
Al cierre del presente año, los liceos de Santiago que han permanecido en toma durante 7 meses se enfrentan a una crítica situación: el enorme desgaste físico, el paulatino deterioro de los establecimientos -dada la enorme envergadura que implica su mantención- y la “pérdida” del año escolar. Ante la negativa del Gobierno a escuchar y buscar soluciones verdaderas a las demandas educacionales, haciendo parecer inútil cualquier medida de presión, estudiantes cuestionan las estrategias para seguir movilizados al margen de la permanencia de las tomas.
Durante esta semana muchos liceos decidirán su destino para los meses venideros. De hecho, el INFESUCO y el Liceo Amunátegui ya bajaron la toma. En este último y, dado los “destrozos”, los 20 alumnos de la toma, previamente identificados, han sido amenazados con la pérdida de su matrícula por parte de rectoría y del alcalde Pablo Zalaquet, quien declaró que el inmueble no podrá funcionar normalmente hasta mayo por el estado en el que se encontraría.
El Instituto Nacional debate esta semana su situación para el verano, en una reunión ampliada entre un Centro de Alumnos que busca volver a clases y una Asamblea que pretende continuar con el establecimiento en toma. Por su parte, el Liceo Experimental Artístico decidió bajar la toma, que ha sido apoyada por su director, para facilitar la entrega del inmueble deteriorado por el terremoto, con el fin de que se proceda a una reconstrucción de la sede.
Por otra parte, el alcalde de San Miguel, Mario Palestro, ha decretado el cierre del Liceo A-90, que a la fecha ha jugado un rol importante dentro de la movilización; varias veces desalojado y retomado, logró estrategias de alianza con la comunidad y contó con el apoyo docente para ofrecer un nuevo modelo educativo, más libre y solidario.
Acá algunas postales de nuestro recorrido por la Casa Central de la U. de Chile, el Instituto Nacional y los liceos Experimental Artístico y Juan Antonio Ríos.

