Natalia Berbelagua: Valparaíso Hardcore

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Debutante en el formato libro, pero con vasta experiencia en blogs, nos habla la joven autora de “Valporno”, una particular mezcla de sadismo, humor negro y relaciones humanas tormentosas.

Todo se inicia con un click. Ese click con el que Natalia Berbelagua (26 años, ojos claros, oriunda de Santiago pero radicada en el puerto) publica una nueva entrada en su blog de temática erótica. En ella, hace público un llamado que venía planeando con unas amigas desde hace algún tiempo, se habían bautizado como “Movimiento de Azotadoras Radicales Armadas de Valparaíso” y había llegado el momento de experimentar con su primera víctima. “Subí la convocatoria pensando que sería un rotundo fracaso” confiesa hoy, porque nunca imaginó que sería, en realidad, todo lo contrario. Su correo se llenó de hombres aspirantes a ser azotados de manera íntima y casi secreta por este grupo de mujeres: “fue muy divertido porque había gente de todas las áreas y de todas las profesiones. Yo pensaba que iba a ser algo súper segmentado, tipos que les gustaba el bondage y no po, habían personas que me mandaban fotos con su familia e hijos, y hasta uniformados entremedio”.

Quizá, Natalia solo lo sospechaba en ese entonces, pero había entrado a problematizar los límites de la ficción. La experiencia terminó convertida en un relato, “La Comunidad del Azote”, uno de los 18 títulos que reúne “Valporno” (Editorial Emergencia Narrativa), primera publicación de la bloguera devenida a escritora, libro que lleva el subtítulo de Erótica Obsénica.

¿Cómo se fue gestando el resto del libro?
—Empezó a hacerse hace 5 años. Partí haciendo los primeros ensayos con el tema de la narrativa erótica, me fui de cabeza a ese género. Coincidió que justamente estaba leyendo ese tipo de libros. Luego, empecé a meterle un poco más de humor y, bueno, vi que ya tenía un gran volumen de cuentos que los había difundido básicamente por el blog, que era una especie de magazine donde había fotos, videos y otras pelás de cable. Luego de eso, me contactó la editorial, revisamos y nos dimos cuenta de que en todos había un hilo conductor: estaba el erotismo, el sentido del humor un poco negro, los finales perversos o retorcidos. Encontramos el norte y salió el libro con estas características.

Sobre los blogs, ellos responden a cierta métrica: textos cortos, más visuales, ¿crees que eso influenció en la velocidad y breve extensión que tienen tus cuentos?
—Tiene que ver con eso. Uno de los aciertos que tiene el libro es que te podís imaginar tal cual a los personajes, también el formato es un poco extraño, es un lenguaje rápido. El libro lo lees con ansiedad, como pasa con la teconología, también. A mí me aburre mucho leer blogs con textos largos. Me interesa que sea corto, eficiente y minimalista.

Tus cuentos transitan entre Santiago y Valpo, pero optas por el puerto al bautizar el volumen, me imagino que hay una opción ahí. ¿Cómo es tu relación con esta ciudad?
—De encantamiento pero también de harta distancia. El encantamiento es con el día a día, ya conozco bien Valparaíso, me he encontrado con cosas bien divertidas y he andado por ambientes bien oscuros, como muy under, y eso me maravilló al principio. Pero ahora me pasa lo que me pasa con todas las ciudades en realidad, como que paso a ser parte del paisaje y ya no me sorprende tanto. A veces creo que hay más Santiago que Valparaíso en mis textos, como que la apatía que tienen algunos cuentos reflejan muy bien a Santiago.

El efecto Parra

El asunto son las coincidencias, las afortunadas coincidencias. Cuando hace algunas semanas el antipoeta Nicanor Parra ganó el premio Cervantes, apareció un perfil suyo escrito por la periodista Leila Guerriero en el diario español El País. En él, Parra contaba sobre una chica que acudió a su casa para enseñarle su libro, pero que al rato un novio celoso fue a buscarla. La aludida es ella, Natalia, y su libro “Valporno”, mención que les consiguió algo más de visibilidad: “eso fue una broma de Nicanor” dice ella “él inventó, muy en su estilo, una historia que nunca existió“.

¿Pero tú fuiste a verlo a la suerte?
—Sí, me tomé un bus a la playa (Las Cruces), un día en la noche, y al otro día me levanté a las 11 de la mañana y fui a su casa, toqué la puerta hasta que apareció su nana que me dijo que estaba ocupado. Le iba a dejar una maqueta del libro, que estaba llena de errores, para que me dijera algo con respecto al grueso o del título, del que yo no estaba muy convencida, y mientras le escribía la dedicatoria, apareció Parra ahí, y lo primero que me dijo fue: “oye, tuviste suerte, porque yo no recibo a nadie”. Estuvimos conversando en su patio harto rato y me invitó a dar una vuelta en su auto. Él quería seguir paseando, ya en la noche, pero yo tenía que volver porque tenía una reunión urgente. Se despidió muy amablemente.

Entonces, en esa entrevista como que se venga de tu rechazo…
—Sí, po, si es como una de las historias de Alicia y Elías (Personajes del libro, en constante pugna amorosa). Pero bueno, habló bien de “Valporno”, dijo que era pornográfico y bueno y yo me doy por pagada con eso y acepto sus burlas.

Obsceno

En “Valporno”, lo pornográfico alude más a una pornografía social que sexual, por sus páginas se pasean los ya nombrados Alicia y Elías, una dañada pareja que se repite en distintos pasajes, una mujer que experimenta placer al lamer los dedos de un vagabundo, otra, obesa, que cela constantemente a su marido, una adolescente que aborta en un baño público, y muchos personajes que para rebelarse a los moldes convencionales, prefieren entregarse a la perdición. Natalia da vida a historias a veces asfixiantes, otras, derechamente chocantes, porque si hay algo que caracteriza a sus relatos es la voluntad de provocación: “recién una mujer me dijo ‘¿un cuento de azotadoras? Me carga, ¿por qué escribes de mujeres que golpean a los hombres?, lo encuentro horrible’”, cuenta. “Bueno, le dije, esto podría abrirle su mente al sadomasoquismo”.

A pesar de que le has bajado un poco el perfil al tema de lo erótico en tu libro, juegas harto con esos códigos, ¿en qué espacio de la literatura erótica te interesa situarte?
—En el que no se tome las cosas demasiado en serio. Las voces eróticas chilenas, estamos en parás muy distintas. Por ejemplo, la Pía Barros escribió la contraportada del libro, pero yo siento que hay una diferencia muy grande entre lo que hacemos, somos también de generaciones diferentes, tenemos puntos de vista diferentes. El tema de la narrativa erótica, o escritura de mujeres, se asocia inmediatamente con un tema feminista y yo no me estoy abanderando, no estoy haciendo una lucha política ni de género con esto. Estoy escribiendo por el placer de escribir, por hedonismo, por el amor a la ficción.

Y en ese camino, ¿cuáles son tus libros de cabecera?
—Tengo hartos autores de cabecera. A Clarice Lispector, a Agota Kristof con ese texto que se llama “Claus y Lucas”, que es tan breve pero que puede funcionar como novela, a Rubem Fonseca, también, sobretodo en literatura policial, y que tiene un lenguaje que me gusta mucho, en “Valporno” está el cuento “Sonata del odio” que tiene cierto guiño a la novela policial. Lo otro es lo clásico: Georges Bataille, los diarios de la Anaïs Nin y el Marqués de Sade, por supuesto.

¿Y hay ya en mente un nuevo libro?
—Estoy escribiendo la novela de “La Comunidad del Azote”, cuando veo el cuento me doy cuenta de que podía extenderlo por muchas páginas más. Detallar la historia, entrar más en los personajes, contando más historias de azotes, y armar algo más redondo pero siempre con el formato raro que tiene el cuento, y con la premisa: hay que ser golpeadora, jamás la golpeada.

Concurso: ¿Quieres una copia de “Valporno” de Natalia Berbelagua? Solo debes dejarnos un comentario, indicando tu nombre y apellido reales, correo electrónico y el por qué deberías tú quedarte con el libro.
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Sobre el autor

Daniel Hidalgo // Profesor de castellano y escritor. Ha participado en Zona.cl de El Mercurio, El Mostrador, Pániko y Rolling Stone. Integrante del colectivo de tecnocumbia Matilde Calavera. Ha publicado los libros “Barrio Miserria 221” (2007) y "Canciones Punk para Señoritas Autodestructivas" (2011).

9 Comentarios

  1. Karina Quiroz dice:

    Quiero el libro, simplemente, porque amo la pornografía en todas sus acepciones.

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  2. andrea estefanía dice:

    Lo quiero PORNque si!

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  3. Maribel Mieres dice:

    mi vida a mis 23 años es valpo y porno, quiero ver si mi porno coincide con el porno de otra seudo-porteña como yo. ;)

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  4. Elizabeth Tolmo dice:

    Bacán la actitud de la Natalia. La portada del libro ya me gusta y me da mucha curiosidad leer los relatos atrevidos sobre esas chicas del puerto.

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  5. Lorena Ossandón dice:

    Hola, quiero el libro, pues es una temática que me apasiona, tenemos las mismas lecturas de referencia y me interesan los autores, sobre todo mujeres, que estén emrgiendo y produciendo desdes esta provincia.
    saludos

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  6. Yo lo quiero porque aún no sé lo que es la pornografía. Se come?

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  7. Elisabeth dice:

    Interesante Valporno, cada vez esta mas a la luz la pornografía, y como expresión artistica, una buena metamorfosis. Me parece curioso como Natalia usa el termino “pornografía social” y los atributos le da a este, claro habría que leer mas detalladamente el libro para entender los parámetros por los que se rige para usar este termino. Saludos a Natalia, ahora a buscar su blog.

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  8. rensi dice:

    hola, me encanta encontrar este tipo de entrevistas en ci, me encanta oir voces , ver rostros , cuerpos de mujeres haciendose presentes, tomando el tiempo y el espacio aún tan masculino , el porteñismo es un machismo,

    ojalá ganar el libro para comaprtir y comentar, grande natalia
    saludos de otra femme que se hace el camino entre los pornoporteños…

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  9. Javiera Poblete dice:

    Yo lo quiero.

    Porque me encanta el sadomasoquismo, pero por sobretodo, si es que es una postal de cierto valparaíso turbio y medio rancio, LO QUIERO!

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