Conflicto en ASMAR: El abordaje de los civiles de la Armada

// Por Rens Veninga y Daniel Labbé.

Ya había pasado en Aysén: Si quien debe solucionar tus problemas no viene a hacerlo, estás obligado a ir a su casa a exigírselo. El pasado viernes alrededor de 100 trabajadores de ASMAR Talcahuano viajaron desde esa ciudad a Valparaíso para entregar una carta al director de dicha empresa, el Contraalmirante Andrés Fonzo Moran. En ella insisten en la necesidad de una solución a una serie de demandas que llevan más de un año sin ser resueltas. “Tenemos la sensación que algunos ejecutivos de Asmar Dirección no han colocado toda la voluntad para que estos temas los logremos concretar”, comienza diciendo el documento.

ASMAR -Astilleros y Maestranzas de la Armada- es una empresa del Estado de administración autónoma, del área de la industria naval y de la defensa, cuya actividad principal es satisfacer las necesidades de reparaciones, carenas y construcciones de las unidades tanto de la Armada como de terceros nacionales y extranjeros, según expone su misión.

La principal denuncia contra ASMAR que hicieron quienes llegaron a la región, tiene que ver con el traspaso que entre los años 1981 y 1985 se hizo de 146 trabajadores civiles –hombres y mujeres- desde la Caja de Previsión de la Defensa Nacional (CAPREDENA) a las tristemente célebres AFP. Un traspaso realizado “en forma autoritaria, injusta y bajo amenaza por la dictadura”, recuerda Cristián Lagos, presidente del Sindicato de ASMAR Talcahuano, quien califica al nuevo sistema de cotizaciones –ese “que le está robando la plata a los trabajadores”- como “sanguinario”. Una definición que, en parte, se sostiene en el hecho de que los trabajadores que jubilaron en junio de 2011, algunos de los cuales se encuentran con “enfermedades profesionales progresivas”, lo hicieron con pensiones de sólo $170.000.

Por otra parte, el sindicato denuncia la negación de la empresa a responder a un requerimiento de Contraloría, emitido hace ya 5 meses, en el cual se le pide un certificado donde se reconozca que el envío de cotizaciones a las AFP se produjo en los años ’80 por un “Error involuntario”. La intención es que los funcionarios puedan jubilar a través de CAPREDENA y con ello se realice el reconocimiento de los años de servicio que llevaban hasta antes de ser trasladados arbitrariamente al nuevo sistema. “Esto se ha hecho varias veces con resultados positivos. Estas son las últimas personas que pertenecieron a esa Caja; son personas de edad y con salud delicada”, explica el dirigente Sergio Ceballo.

Los trabajadores denuncian además un incumplimiento de compromisos acordados en diciembre de 2011 en que habría incurrido ASMAR, “tomando decisiones arbitrarias y muy distantes a una Mesa de Trabajo”, según acusa el sindicato. Las consecuencias de la actividad sindical en las evaluaciones de desempeño de los trabajadores, por ejemplo, son algunos de los efectos que tendrían estas decisiones para los funcionarios, quienes las consideran lisa y llanamente prácticas antisindicales. “Las decisiones últimamente se han tomado de forma corporativa sin siquiera tomar apreciación a los sindicatos, considerando que estos últimos representan el 90% de los trabajadores de ASMAR”, se agrega en la misiva.

Acosos y réplicas del terremoto

“Dentro de la empresa hay jefes que han cometido acoso laboral y sexual contra las trabajadoras”, relata el dirigente Sergio Ceballo, sumando otra de las denuncias expuestas en la carta al director de ASMAR. Según explica el trabajador, si bien el caso de la funcionaria Sandra Figueroa Rivas fue llevado a los Tribunales Laborales de Concepción, la justicia falló en favor de la empresa, sentando un muy mal precedente para las otras mujeres que pensaban demandar. “Existen varios casos similares de trabajadoras de la planta de Asmar Talcahuano”, agrega la carta del sindicato, de los cuales uno de ellos estaría en manos del Gerente de Recursos Humanos de la sede sureña. Es en este escenario entonces que exigen que los mencionados jefes sean cesados de sus funciones por la dirección pues, según acusan, “la situación de acoso laboral no ha mejorado en absoluto”.

Por último, los trabajadores de ASMAR Talcahuano denunciaron “la poca voluntad del Ministerio de Defensa” para cumplir un compromiso post terremoto, que de haberse llevado a cabo habría permitido que los trabajadores afectados por el 27/F se pudiesen retirar pensionados y con ello ayudar a disminuir la cesantía en la empresa y en la devastada región. Y es que, con autoridad, recordaron también que fueron los 2.600 trabajadores de los astilleros de Talcahuano quienes lograron levantar el puerto en tan sólo tres meses.

Fotos: Antu Mancilla