Ojo Biónico: Devoción en Barrio Puerto

El Viernes Santo tiene una connotación particular en Barrio Puerto. Este mítico sector de Valparaíso, hoy alicaído tras la explosión de gas del 2007 y el terremoto de 2012, recupera su rating este día en que, ante la prohibición que el catolicismo impuso respecto al consumo de carnes rojas, paganos y cristianos vienen a nutrirse con la oferta local de pescados y mariscos.

Desde el medio día, turistas venidos principalmente de la capital y otras ciudades de la región invaden las calles entorno a la Plaza Echaurren, repletando las tradicionales marisquerías y los nuevos restaurantes instalados en el sector agotando la oferta local.

Llegado el atardecer, es el turno de los vecinos de barrio quienes sacan a pasear su devoción, participando del tradicional Vía Crucis organizado por la parroquia La Matriz, y que cuenta con un altar que pasea la valiosa imagen del Cristo Crucificado y una puesta en escena donde actores representan con alto realismo las escenas de caídas y golpizas que recibe Cristo. Este periplo parte en el atrio de la iglesia, avanza por Serrano hasta Plaza Sotomayor, regresa por Calle Blanco y remonta hasta la población Márquez donde el párroco se dirige a la comunidad. La ceremonia continúa hasta el atrio de la Iglesia, donde los actores, despojados de sus vestiduras, son crucificados ante la comunidad creyente.

Una vez que el Cristo es llevado al interior de la iglesia y los actores concluyen su presentación, la comunidad regresa a sus hogares, al tiempo que un grupo de evangélicos asiste espiritualmente a los más desvalidos materialmente.

Es el tiempo, entonces, en que más “devotos del puerto” aprovechan para continuar manifestando su amor y fe, pero esta vez en los locales más populares, como el Liberty, donde la “sangre de cristo” es bien recibida por los parroquianos. Y no faltan los que, haciendo un guiño a la tradición, recurren a un buen churrasco o un completo, para continuar el peregrinaje.