Secret Chiefs 3: los paraísos artificiales

El encuentro con los notables sonidos en vivo de una banda como Secret Chiefs 3 validó cualquier contratiempo, tensión y angustia en las horas previas para acceder al concierto que la banda de Trey Spruance ofreció en Valparaíso, dentro del marco de su gira sudamericana. Y dado que en esta banda los músicos van variando, cabe señalar que en esta ocasión junto a Spruance, el reconocido y recordado guitarrista de Mr Bungle, tocaron los músicos: Timb Harris (violin), Toby Driver (bajo), Matt Lebofssky (teclados y cuerdas) y Chess Smith ( batería); trayendo a nuestras latitudes este trascendental proyecto de fusión y experimentación desde el rock y hacia las infinitas posibilidades que la investigación y el virtuosismo permiten.

A eso de la una de la madrugada, comenzado ya el domingo, los músicos subieron al pequeño escenario de la Bodega y desde ese momento ofrecieron un inigualable concierto por casi dos horas, deleitando a los más exquisitos oídos y llevando a sus seguidores a una verdadera catarsis: una versión rockera de los trances orientales. Los cinco músicos en oscuras vestimenta y en organizada puesta en escena, llevaron a la audiencia a espacios eternos, mediante la ejecución de temas como Exodus, The Three, The Battle for the angel, Safina, Saptarshi, The Brazen Serpent, entre otros.

La impresión no deja de hacer reverberar la experiencia de Alexandrei Gurdief frente a los derviches, bailarines sufíes, en su libro “Encuentro con Hombres Notables”, llevado al cine por el realizador británico Peter Brook. Aquello que eleva el cuerpo a estados inexplicables, el cual demora en volver a su cotidianeidad y genera un estado de suspensión prolongada. Así, el encuentro con los sonidos de SC3 permanecen como magistral experiencia.

Y como los derviches danzan apuntando un brazo hacia la tierra, a la obscuridad; y el otro, proyectándose hacia el cielo, en busca de la luz. La música de Spruance y SC3 ofrece sonidos sublimes, que transitan por rescates desde el death y el hard metal hacia mágicas melodías de cuerdas que construyen los cielos de exóticos paisajes orientales y desiertos, lejanos de los lugares comunes. Spruance y sus músicos demuestran su genialidad y capacidad performática en la escena, manteniéndose durante las dos horas que dura el concierto completamente interiorizados, en una sincronía en la que van variando los instrumentos entre tema y tema; con la cual van proponiendo a la frenética audiencia un pasaje por verdaderos paraísos artificiales de sonidos, que elevan y hacen caer al mismo tiempo.

Y recordando una de las primeras escenas del mencionado filme de Brook, cuando algunos músicos ponen a prueba sus virtudes compitiendo por hacer cantar la montaña, por seguro si Spruance o Harris participaran, lograrían el ansiado objetivo.

Dada la altísima interiorización en la ejecución Spruance y sus músicos se interactúan finalmente con el público una vez terminada la primera y la segunda salida en escena. No obstante, al final del evento, Chess Smiths y Trey Spruance, compartieron con el público, firmando autógrafos, conversando y tomándose algunas fotografías. En esta sesión post concierto hubo un gran favorecido quien se quedó con un cuaderno de notaciones, fotocopias, programas, mails, boletas y partituras regalado por el propio Spruance. Un seguidor para el que los archivos de Secret Chiefs dejaron de ser un secreto.

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