La marcha cannábica sin pacos (la moralidad ciudadana al extremo)

// Fotos: Enrique Barrera.

El pasado 5 de mayo en Valparaíso se realizó la marcha por la legalización –evento que ocurrió por toda esta copia feliz del edén– a la cual asistí. Al terminar, mi espíritu se retiró con calma, alcanzando un nivel de felicidad inesperado por no acometer contra el permiso democrático. No apareció ninguna de las conocidas tortugas ninjas, ni guanacos, ni encapuchados, ni la fauna de izquierda, ni los come guaguas, etc. Un ejemplo para luchadores sociales (agréguense luchas indígenas que la modernidad ha catalogado como tal para hacer una separación tácita de las problemáticas sociales, desdeñando así a todo lo que no huela a occidental), una marcha en la cual pareciera que Jesucristo, con su aureola verde, se había posado en una nube verde; una marcha divina la cual finalizó en la playa Torpederas para darle la guinda de la torta a ese hippismo renovado.

En este acto puramente cívico se escucharon gritos como “ya van a ver, ya van a ver, cuando los volaos se tomen el poder”, frente al cual, mi pregunta fue ¿esta calaña de volaos que minimiza el problema sirve para manejar el poder?

Claramente que uno habla por la generalidad, la preocupación de la legalización por el puro consumo es comprensible; el deseo de plantar sin prohibición es uno que nos envuelve a todos quienes vemos su ilegalidad como algo inmoral, puesto que la marihuana no aparece en los primeros lugares de sustancias que causan muertes –principiada por el tabaco y secundada por el alcohol–, ni siquiera en los últimos lugares, en realidad no aparece en ningún lugar, nadie se ha muerto por el hecho de consumir yerba, en este sentido marchas que pidan la despenalización de la marihuana son válidas.

Sin embargo, el lector crítico debiera comprender la inutilidad de haberse dirigido a aquel balneario. En una de esas, la responsabilidad es de la sagrada planta, puesto que es la responsable del aniquilamiento de las neuronas, pero si esto fuera verdad se olvidaría de que el sentido común anula el experimento realizado en 1974 por el médico Heath, el cual consistió en darle a monos 30 pitos al día, causándoles la muerte por atrofia mental en 90 días. Lo que esconde esto es lo siguiente: por seis años posteriores se pidieron que se revelara el experimento, se logró finalmente, descubriendo que el médico usó una mascarilla que bombeaba 65 bob marleys en cinco minutos por 3 meses. Así los monos murieron por atrofia mental puesto que el cerebro al no recibir oxígeno por cuatro minutos se va consumiendo.

Lo que sigue después de realizado el experimento ya citado es que Reagan declara que consumir mucha marihuana mata neuronas. Esto aparejado con la llegada de los periódicos amarillistas a principios del Siglo XX, los cuales estaban dirigidos al lector blanco –y en Abya-yala a la “conciencia criolla”–, y que identificaba a los negros y mexicanos como consumidores permanentes de marihuana lo que justificaba su maldad. La marihuana comenzó a ser productora de la “mota-locura”.

Hay estudios variados que demuestran que todo lo aparejado a lo anterior es falso, incluso que, a modo de ejemplo, no causa cáncer pulmonar, sino que su daño al consumirla en cigarrillos es el mero daño producido por el humo.

Mencionado lo anterior, y admirando la lucha por esa razón de legalización, la pregunta que viene detrás es ¿qué esconde la manía de darle a la marihuana responsabilidades perjudiciales a la salud –mental y social– que no tiene?

A través de los años se ha comprobado el cómo la ciencia sirve para la validación del sistema occidental, como sostén de la política –recuerdo una investigación que señala que somos infieles por naturaleza, que la infidelidad se deposita en nuestros genes, naturalizando claramente a la familia monogámica, negando de paso una realidad diversa, negando otras culturas–. En este aspecto cabe señalar que hasta 1883 la cannabis era uno de los cultivos más importantes del planeta, que el 50% del mercado de medicina era debido al cáñamo hasta la segunda mitad del siglo XIX. Esto llevó a que en 1937 EEUU impusiera un impuesto. El problema más grave de esta ley es que uno de los requisitos para cultivar marihuana es la obtención de una estampilla –su venta estuvo centralizada y se eligía a quiénes venderla–.

Esto es lo que se echa de menos. Cierto es lo beneficioso en cuanto a salud de la marihuana, pero esto debiera ser principiado por un discurso que apremia legalización por su consumo. Lo que se echa de menos es la falta de conciencia de que este es un problema político, y por tanto económico, que esconde la privatización y la estatización de todo nuestro quehacer, que esconde el querer del Estado panóptico realizado –parece que el mercado lo logró–.

Por eso me parece imprudente que una de las organizadoras haya mencionado que por el hecho de que la marcha terminara en la playa –hecho sólo ocurrido en Valparaíso– este sea un hito histórico, pero ¿es útil ese gesto?

El renovado hippismo emite una buena onda que no viene al caso, con estos discursos se olvida que la legalización de la marihuana podría convertirse en una independencia económico-política, y no sólo como país, sino como habitantes de la tierra. Tengamos un poco de memoria histórica y recordemos que en el Tawantinsuyu es el ayllu el que produce el dinamismo político-económmico-socio-cultural (divisiones que hago para entendernos, puesto que las categorías modernas nos definen) y no al revés como en el país actual; con la legalización podríamos dar diversas soluciones a las problemáticas contemporáneas, soluciones en cuanto a la ya mencionada centralización, combustible, papel, fertilización, estimulante cerebral, quitar las infames pastillas para dormir, para el apetito, etc.

¿Cómo hacer entender que ir a distenderse a la playa no es la solución a lo anterior? La única manera de atacar al sistema-mundo es atacarlo con lo que le duele y esto no es el fumar por fumar –por algo aplaude la descriminalización–. Ir a la playa a manifestarse no es en ningún punto productivo, puesto que el problema no es el paisaje natural sino que todo lo contrario: se debe marchar al congreso por que es ahí donde está el problema: el problema, insisto, es político.

5 commentarios
  1. 408 días ago
    Rodrigo

    si hubo policia,carro lanza-aguas,zorrillo,etc. solo que se pusieron lo suficientemente lejos. cuando la marcha hizo un intento de avanzar hacia plaza sotomayor,vino la advertencia policial correspondiente.y claro,de ahi a estrenar el nuevo trazado de inmediato.

  2. 408 días ago
    rensi

    hola:
    no es tan cierto lo que se escribe en la columna porque la policía impidió que la marcha desviara su trayecto , increpó a los organizadores y los instó a seguir las reglas, un carro lanza aguas apareció cuando los manifestantes se acercraon a pedro montt. en playa ancha, en las cercanías de alejo barrios habia una micro, un zorrillo y un guanaco esperando a la columna que se desvió a la playa….además había muchos civiles sacando fotos, videos y también patrullaron con sus camionetas.

    • 408 días ago
      Raúl Roblero Barrios

      pero allende, en la marcha es lo que cuenta

  3. 408 días ago
    joxy

    yo asisti a la marcha, soñando con un pais un poko mas libre; es super facil encontrar una frase o palabra ajena para imponer una frase que se nos haya metido en la cabeza y que de una manera u otra uno trata de plasmarla en mentes ajenas, en los otros, ¿luxar para que?, tener fe para ke?, para vivir, asi viven algunos, derrepente creo que yo tambien, pero si algo nos enseña la historia verdadera, la ke viven los perdedores y no escriben los vencedores, es que no podemos luchar el fuego con fuego, no se puede, hasta el libro hebreo trae el versiculo que dice “vence al mal con el bien”, tratar que un abierto de mente llegue al poder no va a hacernos sentir mas libres, ni felices, claro esta en que el estado puede tener una incidencia en la tranquilidad con que se vive, pero es latino-america, somos colonia, somos esclavos en lo material, y creo que nunka en mi vida habia vivido una marxa mas hermosa que esta; compartir con tus pares, con personas que han encontrado paz en un alimento que para mi es sagrado, un regalo de la tierra; nunka darse por vencido, de hecho vencer y decirle a los cerdos, ¡no estoy en esa onda!, estamos en otra frecuencia eso diria yo, acaso si se hubiera ido al congreso ¿los senadores hubieran dixo “miren todos vienen ciudadanos a exigir lo justo, ¡hagamos algo!”?, por favor, un niño de 11 años se daria cuenta como funciona el estado. ¡wenos humos a todos!

  4. 345 días ago
    Chillan

    Hola a todos en primer lugar…ese día fue precioso, las personas andaban felices. nunca había visto tanta gente feliz en un día, ojalá que se repita y podamos marchar hasta el congreso.

    PD: si tienen más fotos de la hoja de “no más presos por plantar” manden melas porfa. joseluis_vera@hotmail.es