Dafne Concha: “Que nuestros hijos hayan iniciado las tomas nos estremeció y sacudió el corazón”
// Por Rens Veninga y Daniel Labbé.
Dafne Concha (43 años), otrora vicepresidenta de la Federación de Estudiantes de la Santa María, dice que no tiene oficio ni profesión. Sin embargo, en los últimos 2 años la hemos visto hacer aquella pega frente a la que muchos papás prefieren hacerse los tontos: Legitimar y apoyar a sus hijos en su lucha por una mejor educación. “Nos estaban dando una lección de vida y nosotros estábamos abiertos a aprender de ellos”, recuerda. El 2011 se “atrincheró” junto a Lautaro Castro, su hijo de 16 años, en la toma del Liceo de Aplicación, para luego dar vida a la Coordinadora de Padres y Apoderados por el Derecho a la Educación (CORPADE), de la que hoy es presidenta y vocera.
Ha pasado poco más de un año desde entonces y la nula respuesta del gobierno a sus demandas ha llevado a algunos secundarios a tomarse nuevamente sus establecimientos. Conversamos con Dafne sobre cómo vivieron ese proceso y analizamos el escenario que hoy enfrenta el movimiento estudiantil.
¿Cómo surge CORPADE y cuál es su rol actualmente?
“La primera semana de junio de 2011 los estudiantes secundarios de todo Chile comenzaban a tomarse sus colegios y liceos. Un grupo de apoderados de los llamados emblemáticos de Santiago reaccionamos desde nuestra maternidad y paternidad tratando de proteger a nuestros hijos que estaban pasando frío, durmiendo en el suelo, alimentándose mal o agredidos por carabineros en marchas, movilizaciones y desalojos. Entonces empezamos a tratar de reunirnos como papás y mamás movilizados; a poco andar nos dimos cuenta que servíamos más al movimiento sumándonos con un objetivo propio que sólo ayudando a nuestros hijos y limpiando o cocinando en la toma. Entonces nace CORPADE, como una necesidad real de articularnos, aportar y movilizarnos desde nuestra condición particular de padres y apoderados, tras el objetivo claro de recuperar la educación como un derecho garantizado por el Estado”.
Este año la agrupación ha logrado, a través de tribunales, devolver a estudiantes “expulsados” su derecho a seguir matriculados en sus establecimientos, “pero lamentablemente no a todos”, reconoce. Una labor que ha sido extendida a quienes están sufriendo acoso o amedrentamiento por parte de profesores o directivos que buscan castigar a los alumnos movilizados, para lo que crearon el Departamento Jurídico-Social, con abogados, trabajadores sociales y sicólogos. Pero han ido más allá. “Al interior de los colegios y liceos, donde somos padres y apoderados, nos hemos propuesto disputar los espacios de poder, postulándonos a delegados o a cargos directivos de nuestros cursos y en los Centros de Padres”, agrega.
En tu rol de presidenta, apoderada y madre, ¿qué lecciones crees que han dejado las tomas de 2011?
“En primer lugar, creo que el hecho de que fueran nuestros hijos, los estudiantes secundarios, los que iniciaron las tomas estudiantiles, nos estremeció y sacudió el corazón. Además, todos aquellos que teníamos algún grado de conciencia o compromiso político nos sentimos también avergonzados de haberles legado este tipo de educación y un país sin una democracia real. Nos vimos enfrentados a la disyuntiva de desalojarlos o defenderlos. Desalojarlos significaba que pudieran seguir movilizándose pero continuar el año escolar y no repetir. Defenderlos significaba atrincherarse con ellos y estar dispuestos a que repitieran su año escolar. Cuando vimos que sus razones no eran sólo la mala infraestructura o la falta de profesores, y que nos estaban hablando de cambios estructurales, de reformas constitucionales, de plebiscito, nueva Constitución y Asamblea Constituyente, muchos sentimos respeto y admiración; eran nuestros propios hijos los que nos estaban dando una lección de vida y nosotros estábamos abiertos a aprender de ellos. Nos acercamos generacionalmente y las distancias se acortaron, nuestros lazos se estrecharon aún más: éramos papá-mamá, hijo-hija, pero además éramos compañeros de lucha, aliados en una misma causa y eso para mí y para muchos otros es lo más preciado que nos dejaron las tomas del año pasado, pasamos a ser padres movilizados”.
Sin embargo, Dafne recuerda que también se dieron realidades adversas. Muchos matrimonios se separaron y en otros casos los estudiantes se fueron de sus casas. Reconoce también que hubo situaciones de descontrol de los estudiantes, con destrozos, sexo, alcohol y drogas al interior de los establecimientos –“principalmente motivados por la falta de experiencia e inmadurez propias de la edad adolescente”, explica-, lo que cree “se hubiese evitado con más presencia de los padres, más compromiso de los profesores y al menos un mínimo de decencia de las autoridades”.
¿Cómo ves la conducción del movimiento social: busca la recuperación de la soberanía popular o exigir a los políticos que cumplan su rol y ofrezcan soluciones?
“Creo que hoy ambas condiciones son necesarias para avanzar: por un lado necesitamos fortalecernos y dotarnos de todas las herramientas como movimiento social; ganar protagonismo, potenciarnos, tener iniciativa, conducir, representar, sintetizar, dotar a nuestras organizaciones de contenido político, y en ese sentido politizarlas, no quedarnos en la pura demanda, sino en la propuesta con contenido de cambio, buscando la expresión verdadera de la voluntad de las mayorías hoy excluidas de toda participación y decisión. Pero, por otro, tenemos un sistema político tradicional que debido al binominalismo y a lo antidemocrático de nuestra Constitución nos ha transformado en los verdaderos excluidos de lo que es gobernar; los poderes del Estado -Ejecutivo, Legislativo y el de las Fuerzas Armadas- no responden a intereses de soberanía popular sino al resguardo de los privilegios de una clase dominante. Entonces es necesario también romper el statu quo por dentro, tenemos que exigir a los parlamentarios y senadores, a los alcaldes y concejales que, como funcionarios públicos, legislen y gobiernen en concordancia con el sentir popular que se expresa a través del movimiento social. Pero esto se logrará sólo en la medida que la expresión social sea constante, masiva, ascendente y propositiva, y que se vincule también con el mundo de la política más fluidamente”.
¿Ves en el gobierno voluntad de generar algún cambio o sólo medidas cortoplacistas?
“Si como movimiento social nos quedamos en la reivindicación particular o sectorial y no nos dotamos de contenido político, ni unimos nuestras luchas en grandes banderas de lucha, seguramente la clase hegemónica esperará nuestro momento de debilidad para pisotearnos y dar vuelta la página, habiéndonos derrotado en el corto plazo. Pero las condiciones hoy están dadas para que eso no pase, tenemos que ser inteligentes, visionarios, cuidadosos y por sobre todo seguir movilizándonos y buscando los elementos que nos unen para generar los cambios necesarios. Para defender aquellas nobles causas que nos convocan y responder a las expectativas de un pueblo que se cansó de la desigualdad y la segregación, pero que aún tiene miedo a perder el trabajo o a expresarse libremente y que está acostumbrado a ir a votar cada cierto tiempo y delegar en otros -que en general no cumplen su mandato- su propia voluntad”.
Fotos Rens Veninga.


