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	<title>ciudadinvisible.cl &#187; columnas</title>
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	<description>Periodismo Independiente</description>
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		<title>Locaciones: la música del MetroValparaíso</title>
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		<pubDate>Tue, 15 May 2012 14:24:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Felipe Montalva</dc:creator>
				<category><![CDATA[columnas]]></category>
		<category><![CDATA[cultura]]></category>
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		<description><![CDATA["queda claro que Merval no está por la promoción de la música nacional ni por generar algún tipo de experiencia cultural entre las miles de personas que toman el tren día a día"]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por razones curiosas los chilenos tenemos un gran respeto por lo flamante, sobretodo cuando va agemelado con la falta de diferenciación. El Metro de Santiago y, ergo, nuestro pequeño MetroValparaíso, más conocido como Merval, son proverbiales en ese sentido. Si en Buenos Aires, por ejemplo, más allá de las décadas de vida, la mayoría de las líneas del Subte enarbola sin complejos el desgaste de sus instalaciones y vagones, nuestros trenes bajo tierra nunca pierden el aspecto y hasta el aroma de lo nuevo. <strong>Hasta se podría decir que huelen a esa espuma plástica oscura al interior de las cajas que guardan artefactos caros</strong>. </p>
<p>Pero en el Merval hay más. Desde su inauguración, en 2006, en  tiempo que hoy puede ser llamado el apogeo concertacionista, es decir, el gobierno de <strong>Richie Lakes</strong>, un rasgo que impresiona es su estandarización. Si el sociólogo franchute <strong>Marc Augé</strong> tuviera que poner un ejemplo de catálogo para sus <em>no-lugares</em> el Merval gana por pateadura.</p>
<p>Como crítica a lo que planteo, alguien me recuerda las reproducciones de pinturas de autores nacionales, ubicadas en la estación Puerto, y luego dispuestas a un costado de la vía férrea, poco antes de la estación Recreo, en Viña del Mar. Pero <a href="http://www.ciudadinvisible.cl/2012/03/graffiti-porteno-vs-arte-oficial/">tal como un avispado columnista de este medio profetizó hace años</a>, ese remedo de museo a cielo abierto (y a velocidad de convoy), al cabo del tiempo, quedó oculto de graffitis, maleza, rayados carteles de demandas sociales. Una metáfora del gobierno del arcoiris. No será la única.</p>
<p>Decía que desde su inauguración, uno de los rasgos de indiferenciación del Merval es la música de los parlantes en cada estación. Aunque, en honor a la verdad, esto ha cambiado en los 2 últimos años. Pero me estoy adelantando. Recuerdo que hasta el 2009, la melodía que escapaba de dicha amplificación era una del tipo orquestado, como esas que caracterizaban a radio <strong>El Conquistador</strong> o a la empresa <strong>Scamúsica</strong>. Sí, música de sala de espera.</p>
<p>Eso cambió: En los últimos años, en las estaciones mientras se espera el tren, se puede oir&#8230; Pop en inglés de los años 80. Es decir, la música que ponen en las multitiendas.</p>
<p>Pese a ser una empresa estatal (todavía), <strong>queda claro que Merval no está por la promoción de la música nacional</strong> ni por generar algún tipo de experiencia cultural entre las miles de personas que toman el tren día a día. </p>
<p>Por eso, creo que<strong> Merval no tiene cara de prohibirles a un grupo de músicos ambulantes que se suba a sus carros, a ganarse la vida con sus estilos musicales</strong>. Sea folclor, blues o hip hop (ojo y oreja con algunos de los raperos que suben a los vagones y su capacidad para improvisar) esta música está &#8230; viva (!). Su preciosidad radica en que dota de singularidad a un transporte que, si no la tuviera, se parecería a una clínica privada o una multitienda. Aséptica, pulcra, aromatizada y artificialmente carente de los conflictos y tensiones de todo transporte público en una ciudad como esta.</p>
<p>Recuerdo a una mujer que, años atrás, se enojaba cuando viajaba en el Merval y escuchaba en cada estación esa vocecita femenina que, dando cuenta de una sospechosa espontaneidad y alegría, indicaba, por ejemplo: “<em>Esstaciónn Fráncia</em>”. La misma vocecita ahora señala que, en aras de un  dudoso resguardo de la seguridad, MetroValparaíso prohibe el desenvolvimiento de actividades lucrativas al interior de los vagones, como el comercio ambulante y la presentación de músicos. ¡Ja!</p>
<p>Hace algunos meses, al mirar el parlante de unos de los vagones, situado sobre la puerta de acceso, encontré la mejor respuesta, garrapateada sobre una hoja de cuaderno (me imagino) arrancada en ese instante, y luego pegada con scotch sobre el parlante famoso, por un pasajero harto: “<em>Esto sí es un ruido molesto</em>”.</p>
<p>El medio es el mensaje. </p>
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		<title>La marcha cannábica sin pacos (la moralidad ciudadana al extremo)</title>
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		<pubDate>Mon, 07 May 2012 16:37:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Raúl Roblero Barrios</dc:creator>
				<category><![CDATA[columnas]]></category>
		<category><![CDATA[cultiva tus derechos]]></category>
		<category><![CDATA[despenalización]]></category>
		<category><![CDATA[marcha]]></category>
		<category><![CDATA[marihuana]]></category>
		<category><![CDATA[valparaíso]]></category>

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		<description><![CDATA[Lo que se echa de menos es la falta de conciencia de que este es un problema político, y por tanto económico, que esconde la privatización y la estatización de todo nuestro quehacer.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-family: arial; font-size: 11px; line-height: 12px; background-color: #eeeeee; color: #000000; margin-top: 12px; margin-left: 3px; margin-right: 3px; border: 10px solid #eeeeee;">// Fotos: <strong>Enrique Barrera</strong>.</span></p>
<p>El pasado 5 de mayo en Valparaíso se realizó la marcha por la legalización –evento que ocurrió por toda esta copia feliz del edén– a la cual asistí. Al terminar, mi espíritu se retiró con calma, alcanzando un nivel de felicidad inesperado por no acometer contra el permiso democrático. No apareció ninguna de las conocidas tortugas ninjas, ni guanacos, ni encapuchados, ni la fauna de izquierda, ni los come guaguas, etc. Un ejemplo para luchadores sociales (agréguense <em>luchas indígenas</em> que la modernidad ha catalogado como tal para hacer una separación tácita de las problemáticas sociales, desdeñando así a todo lo que no huela a occidental), una marcha en la cual pareciera que Jesucristo, con su aureola verde, se había posado en una nube verde; una marcha divina la cual finalizó en la playa Torpederas para darle la guinda de la torta a ese hippismo renovado.</p>
<p>En este acto puramente cívico se escucharon gritos como “<em>ya van a ver, ya van a ver, cuando los volaos se tomen el poder</em>”, frente al cual, mi pregunta fue ¿esta calaña de volaos que minimiza el problema sirve para manejar el poder?</p>
<p>Claramente que uno habla por la generalidad, la preocupación de la legalización por el puro consumo es comprensible; el deseo de plantar sin prohibición es uno que nos envuelve a todos quienes vemos su ilegalidad como algo inmoral, puesto que <strong>la marihuana no aparece en los primeros lugares de sustancias que causan muertes –principiada por el tabaco y secundada por el alcohol–</strong>, ni siquiera en los últimos lugares, en realidad no aparece en ningún lugar, nadie se ha muerto por el hecho de consumir yerba, en este sentido marchas que pidan la despenalización de la marihuana son válidas.</p>
<p>Sin embargo, el lector crítico debiera comprender la inutilidad de haberse dirigido a aquel balneario. En una de esas, la responsabilidad es de la sagrada planta, puesto que es <em>la responsable del aniquilamiento de las neuronas</em>, pero si esto fuera verdad se olvidaría de que el sentido común anula el experimento realizado en 1974 por el médico Heath, el cual consistió en darle a monos 30 pitos al día, causándoles la muerte por atrofia mental en 90 días. Lo que esconde esto es lo siguiente: por seis años posteriores se pidieron que se revelara el experimento, se logró finalmente, descubriendo que el médico usó una mascarilla que bombeaba 65 bob marleys en cinco minutos por 3 meses. Así los monos murieron por atrofia mental puesto que el cerebro al no recibir oxígeno por cuatro minutos se va consumiendo.</p>
<p><a href="http://www.ciudadinvisible.cl/wp-content/uploads/2012/05/marcha1.jpg"><img src="http://www.ciudadinvisible.cl/wp-content/uploads/2012/05/marcha1.jpg" alt="" title="marcha" width="460" height="310" class="aligncenter size-full wp-image-4655" /></a></p>
<p>Lo que sigue después de realizado el experimento ya citado es que Reagan declara que consumir mucha marihuana mata neuronas. Esto aparejado con la llegada de los periódicos amarillistas a principios del Siglo XX, los cuales estaban dirigidos al lector blanco –y en Abya-yala a la “conciencia criolla”–, y que identificaba a los negros y mexicanos como consumidores permanentes de marihuana lo que justificaba su maldad. La marihuana comenzó a ser productora de la “mota-locura”.</p>
<p>Hay estudios variados que demuestran que todo lo aparejado a lo anterior es falso, incluso que, a modo de ejemplo, no causa cáncer pulmonar, sino que su daño al consumirla en cigarrillos es el mero daño producido por el humo.</p>
<p>Mencionado lo anterior, y admirando la lucha por esa razón de legalización, la pregunta que viene detrás es ¿qué esconde la manía de darle a la marihuana responsabilidades perjudiciales a la salud –mental y social– que no tiene?</p>
<p>A través de los años se ha comprobado el cómo la ciencia sirve para la validación del sistema occidental, como sostén de la política –recuerdo una investigación que señala que somos infieles por naturaleza, que la infidelidad se deposita en nuestros genes, naturalizando claramente a la familia monogámica, negando de paso una realidad diversa, negando otras culturas–. En este aspecto cabe señalar que hasta 1883 la cannabis era uno de los cultivos más importantes del planeta, que el 50% del mercado de medicina era debido al cáñamo hasta la segunda mitad del siglo XIX. Esto llevó a que en 1937 EEUU impusiera un impuesto. El problema más grave de esta ley es que uno de los requisitos para cultivar marihuana es la obtención de una estampilla –su venta estuvo centralizada y se eligía a quiénes venderla–.</p>
<p><a href="http://www.ciudadinvisible.cl/wp-content/uploads/2012/05/marcha-cannabis.jpg"><img src="http://www.ciudadinvisible.cl/wp-content/uploads/2012/05/marcha-cannabis.jpg" alt="" title="marcha cannabis" width="460" height="310" class="aligncenter size-full wp-image-4658" /></a></p>
<p>Esto es lo que se echa de menos. Cierto es lo beneficioso en cuanto a salud de la marihuana, pero esto debiera ser principiado por un discurso que apremia legalización por su consumo. Lo que se echa de menos es la falta de conciencia de que este es un problema político, y por tanto económico, que esconde la privatización y la estatización de todo nuestro quehacer, que esconde el querer del Estado panóptico realizado –parece que el mercado lo logró–.</p>
<p>Por eso me parece imprudente que una de las organizadoras haya mencionado que por el hecho de que la marcha terminara en la playa –hecho sólo ocurrido en Valparaíso– este sea un hito histórico, pero ¿es útil ese gesto?</p>
<p>El renovado hippismo emite una buena onda que no viene al caso, con estos discursos se olvida que la legalización de la marihuana podría convertirse en una independencia económico-política, y no sólo como país, sino como habitantes de la tierra. Tengamos un poco de memoria histórica y recordemos que en el Tawantinsuyu es el ayllu el que produce el dinamismo político-económmico-socio-cultural (divisiones que hago para entendernos, puesto que las categorías modernas nos definen) y no al revés como en el país actual; con la legalización podríamos dar diversas soluciones a las problemáticas contemporáneas, soluciones en cuanto a la ya mencionada centralización, combustible, papel, fertilización, estimulante cerebral, quitar las infames pastillas para dormir, para el apetito, etc.</p>
<p>¿Cómo hacer entender que ir a distenderse a la playa no es la solución a lo anterior? La única manera de atacar al sistema-mundo es atacarlo con lo que le duele y esto no es el fumar por fumar –por algo aplaude la descriminalización–. Ir a la playa a manifestarse no es en ningún punto productivo, puesto que el problema no es el paisaje natural sino que todo lo contrario: se debe marchar al congreso por que es ahí donde está el problema: <strong>el problema, insisto, es político</strong>.</p>
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		<title>Subjetividad sin política</title>
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		<pubDate>Fri, 04 May 2012 23:47:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Sandoval</dc:creator>
				<category><![CDATA[columnas]]></category>
		<category><![CDATA[política]]></category>
		<category><![CDATA[cambio]]></category>
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		<description><![CDATA["el conflicto estudiantil no se ha transformado en un antagonismo político que cuestione sistemática y permanentemente las bases de este nuevo orden social".]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Como dicen los teóricos de la sociedad contemporánea, el llamado capitalismo de consumo se caracteriza por producir formas de subjetividad cada vez más acordes con las demandas que este mismo sistema económico genera. En efecto, promueve sujetos que deben tomar en sus propias manos su destino, en todo tipo de opciones, sea en la acción de contratar un seguro de salud, acceder a un crédito para pagar una carrera universitaria, buscar un empleo, cuidar sus hábitos de alimentación o cultivar un determinado estilo de vida. En este contexto, los sujetos integrados deben asumir la responsabilidad de sus trayectorias sociales, educacionales y laborales exitosas; pero también los sujetos desintegrados deben asumir la culpabilidad de sus trayectorias fallidas.</p>
<p>Podemos ilustrar esta nueva forma de orden social con dos ejemplos. El primero se refiere a los discursos privatizadores sobre la educación que delegan en los Padres la tarea de elegir los mejores colegios para sus hijos entre distintos establecimientos que compiten por atraer a sus alumnos-clientes y que transforman a las comunidades escolares en las responsables de hacer competitivas a sus escuelas en una suerte de mercado de la oferta escolar. El segundo se refiere a los discursos privatizadores de la seguridad social que delegan en los propios sujetos la tarea de elegir una institución privada en la cual invertir sus ahorros previsionales, de modo de que si los sujetos “invierten” adecuadamente obtienen mayores dividendos como jubilación o pensión social, pero si lo hacen mal, tienen malos resultados y bajos niveles de protección cuando se jubilen.</p>
<p><a href="http://www.ciudadinvisible.cl/wp-content/uploads/2012/05/chaplin.png"><img src="http://www.ciudadinvisible.cl/wp-content/uploads/2012/05/chaplin.png" alt="" title="chaplin" width="460" height="190" class="aligncenter size-full wp-image-4638" /></a></p>
<p>En ambos ejemplos nos encontramos con las manifestaciones de una nueva forma de gobierno de la libertad, en la cual, “elegir”, “decidir”, “optar” o “invertir”, constituyen los momentos en los cuales la hegemonía capitalista se hace subjetividad. <strong>Hablamos de una forma de “gobierno” que introduce la pauta de la competencia y la elección individual en todos los rincones de la experiencia</strong>, tanto de los integrados (ganadores), los vulnerables (en riesgo) y los excluidos (perdedores), definiendo un tipo de sujeto que reproduce esta nueva forma de poder a nivel de su propia subjetividad.</p>
<p>La radicalidad de este proceso de gobierno de la libertad hace entendible por qué el rechazo mayoritario a la desigualdad que se ha producido en Chile a propósito del conflicto estudiantil no se ha transformado en un antagonismo político que cuestione sistemática y permanentemente las bases de este nuevo orden social. <strong>Podríamos decir que la gran adhesión ciudadana a las demandas del movimiento estudiantil es una expresión del malestar acumulado por años de frustración ante un modelo que no ha cumplido con las expectativas de integración social de la mayoría de la población</strong>, es más, podríamos incluso decir que es la expresión de una mayoría social que exige el término de los abusos del mercado, pero que <strong>en ningún caso demanda el fin del modelo de vida mercantil</strong>. Más allá de las consignas, la mayoría de la población no adhiere aún a un proyecto de transformación radical de la sociedad de mercado, y esto no podría ser de otro modo, porque los que somos los sujetos que constituimos esta forma de sociedad, formamos parte de aquello que se debería cambiar para iniciar semejante proyecto transformador.</p>
<p><a href="http://www.ciudadinvisible.cl/wp-content/uploads/2012/05/marcha.jpg"><img src="http://www.ciudadinvisible.cl/wp-content/uploads/2012/05/marcha.jpg" alt="" title="marcha" width="460" height="118" class="aligncenter size-full wp-image-4639" /></a></p>
<p>Si las condiciones de reproducción del orden hegemónico se juegan en la subjetividad que le es propia y necesaria, resulta evidente que cualquier proyecto que se proponga <strong>poner en cuestión las bases de este nuevo orden social requiere generar posibilidades para la articulación de nuevas formas de subjetividad</strong>. Se trata de realizar las equivalencias necesarias para que el malestar de unos y otros se transforme en demandas que definan claramente al antagonista que limita o impide su satisfacción. Es decir, el malestar generalizado con la desigualdad que vivimos, sólo se puede transformar en una demanda propiamente política a partir de la fijación de un antagonismo con las estrategias de gobierno de la libertad que impone el nuevo capitalismo de consumo.</p>
<p>Por ello, en este tiempo en que muchos buscan las claves para reactivar un proyecto de cambio y emancipación, yo <strong>propongo trabajar en el terreno de esta subjetividad sin política</strong>. Sólo a partir de un proceso radical de desconstrucción de nuestra sociedad y de nosotros mismos, el malestar en el que vivimos se podrá articular en una identidad política potencialmente transformadora.</p>
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		<title>Jazminero me voy (apuntes tras la ida de Eduardo Guzmán)</title>
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		<pubDate>Wed, 02 May 2012 00:50:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Felipe Montalva</dc:creator>
				<category><![CDATA[columnas]]></category>
		<category><![CDATA[cultura]]></category>
		<category><![CDATA[destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Eduardo Guzmán]]></category>
		<category><![CDATA[Nueva Canción Chilena]]></category>
		<category><![CDATA[Quelentaro]]></category>

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		<description><![CDATA[“Esos viejos son más fuertes y oscuros que cualquier banda de metal. Son nuestros demonios”...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Fue en algún momento de la década que siguió al 2000.</p>
<p>Yo estaba buscando letras, y me decepcionaba la escasez de ellas en el pequeño cortijo del rock nacional de ese tiempo. Un amigo de la mujer con la que vivía llegó con un disco de Quelentaro. Yo los conocía de añares pero, hasta ese momento, no me habían atraído. Creo que la primera vez que los escuché fue en Talcahuano, una noche, allá por principios de los 90. Llovía. Hacía frío y había oscuridad, en la pequeña pieza de madera y en los rostros de las personas que escuchaban en la casetera un concierto de Quelentaro de fecha ignota. Había pobreza también en ese lugar. Sin entender mucho y -como decía- sin sentirme atraído aún por la música de los hermanos Guzmán, me pareció que esas condiciones eran las coordenadas de las coplas de Quelentaro.</p>
<p>Regreso a la década que siguió al 2000.</p>
<p>El disco fue “Leña Gruesa” y llegó para mi cumpleaños. Así como el primero del dúo, “Coplas campesinas”. Lo siguiente fue escuchar las canciones como una tarea. La música de Quelentaro nunca es una decoración. O la escuchas o la escuchas. La guitarra lenta, casi cansina de Eduardo Guzmán haciendo notas como si fueran tejidas; telón oscuro, mínimo y máximo para la voz de Gastón, áspera, probablemente teatral pero lacerante en su emoción. Verdadera en su intensidad. Atahualpa Yupanqui los habría considerado hijos suyos.</p>
<p>Las coplas, el canto <em>disconforme.</em> Es imposible no sentir tristeza (hasta hambre, decía un conocido) con “Los cesantes”, rabia con “Maldito Temuco” o “Rodrigo Rojas”, emoción de pérdida con “Jazminero”, ganas de generar violencia con “Lonconao”&#8230;</p>
<div id="attachment_4551" class="wp-caption aligncenter" style="width: 410px"><a href="http://www.ciudadinvisible.cl/wp-content/uploads/2012/05/Foto-Quelentaro.jpg"><img class="size-full wp-image-4551" title="Foto Quelentaro" src="http://www.ciudadinvisible.cl/wp-content/uploads/2012/05/Foto-Quelentaro.jpg" alt="" width="400" height="285" /></a><p class="wp-caption-text">Quelentaro</p></div>
<p>En esa época fuimos a verlos al Teatro Municipal de Valparaíso, en un concierto donde Eduardo no estaba a la guitarra sino un reemplazante de gafas. El público pedía canciones como en un remate. La primera parte del concierto fue sobre un trabajo que estaba inédito, como lo tituló Gastón Guzmán, <em>coplas libertarias para la historia de Chile</em>. Como era un recién llegado, un neófito, me fui enterando que muchas de las creaciones del dúo estaban así. Sin publicar, por los líos con EMI, quien además nunca reeditó algunos de los trabajos, como <a href="http://www.ciudadinvisible.cl/2012/02/rodrigo-olavarria-%E2%80%9Csubir-un-disco-y-pegarlo-a-un-blog-es-algo-que-todos-podemos-y-debieramos-hacer%E2%80%9D/">lo señalaba Rodrigo Olavarría en la entrevista sobre su blog DICAP y Más</a>, del verano pasado.</p>
<p>En un momento del concierto, el espigado Gastón se levantó de su silla y comenzó a cantar de pie la cueca sobre Sola Sierra. Oscuro, flaco como un crucifijo, arrugado como un tronco de ñire, los brazos al cielo, haciendo una masculina cueca, solitaria, zapateando lentamente sobre el tablado de un Municipal que escuchaba en silencio espectral. En un momento, levantó los brazos, las 2 manos empuñadas, cerró los ojos, se dejó llevar por su electricidad. Gritó, como si un rayo lo atravesara y lo volviera incandescente ¡Y yo que venía del rock, sobretodo del inglés&#8230;! ¡Este viejo era más choro en escena que Nick Cave!</p>
<p>La noche terminó en el bar Aduana, con el sempiterno Lucho, que se manejaba en los repertorios de la Nueva Canción Chilena, y que al escuchar que Quelentaro había estado en el Municipal, le comentó en voz alta a los adolescentes pelilargos y de cuero negro, apoyados en la barra: <em>“Esos viejos son más fuertes y oscuros que cualquier banda de metal. Son nuestros demonios”.</em></p>
<p>Es verdad. Palabra de quien los sabe leer, escuchar y sentir como propios. Son nuestros demonios porque hablan de fracturas. De patas con barro, panzas vacías e injusticia sempiterna en esta tierra. Sin ser militantes de un partido de izquierda definido, el canto de Quelentaro es terrible porque reconoce la cicatriz. A mediados de la década pasada, leí en una Punto Final que Gastón Guzmán decía que esa no-militancia probablemente localizaba a Quelentaro en el terreno del anarquismo. Quizás hablaba sin rigor político, pasionalmente. Quizás no.</p>
<div id="attachment_4552" class="wp-caption aligncenter" style="width: 410px"><a href="http://www.ciudadinvisible.cl/wp-content/uploads/2012/05/Foto-Eduardo-Guzm%C3%A1n.jpg"><img class="size-full wp-image-4552 " title="Foto Eduardo Guzmán" src="http://www.ciudadinvisible.cl/wp-content/uploads/2012/05/Foto-Eduardo-Guzm%C3%A1n.jpg" alt="" width="400" height="308" /></a><p class="wp-caption-text">Eduardo Guzmán</p></div>
<p>Pasaron los años, me fui de Valparaíso, estuve en varios lados y los discos de Quelentaro quedaron en un sitio. El silencio los fue cobijando por un rato. Ese mismo silencio aparente que parecía rodear al dúo. Inmensos pero anónimos. Gigantescos pero sin presencia medial ni masiva. Ni siquiera tributados cuando la moda de los álbumes tributo. Pero quien escucha Quelentaro, sabe que esas coplas también tienen al silencio como cómplice. Casi. Ese mismo silencio sobre el dúo que ayer quedó sacudido, para mí, por la noticia de la muerte de Eduardo Guzmán, el guitarrista.</p>
<p>Y uno queda medio al garete. No sabiendo si triste por la pérdida total o feliz de haber descubierto, aunque sea tarde y mínimamente, este tipo de maravillas.</p>
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		<title>En días de lucha, la carta de los escritores, académicos y trabajadores de la cultura</title>
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		<pubDate>Mon, 27 Feb 2012 03:29:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ciudadinvisible.cl</dc:creator>
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		<category><![CDATA[sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Carta de los escritores]]></category>

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		<description><![CDATA["Toda lucha por un Chile más justo, libre y democrático es nuestra lucha", lleva por título la misiva.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify"><em>Compartimos con ustedes la misiva que hizo pública un variado grupo de escritores, poetas, académicos y gente de la cultura, en días en que se hace necesario terminar no sólo con la represión sino que también con el silencio. &#8220;Lo más grave es la indiferencia de la mayoría del pueblo, que no reacciona frente a esta situación, y que con su  pasividad, silencio, indiferencia y sumisión, favorece esta injusticia”, disparó hace poco el comprometido obispo de Aysén, Luis Infanti, frente a lo que está ocurriendo en esa violentada región.<br />
</em></p>
<p align="justify">&#8220;Toda lucha que apunte a superar la segregación en el mundo es nuestra lucha; toda lucha que busque justicia para los trabajadores, para las mujeres, para los excluidos, para los niños a los que el sistema les cierra la puerta en la cara clausurando su futuro, es nuestra lucha.</p>
<p>Toda lucha por la humanidad y contra la inquina, es nuestra lucha. Toda construcción y todos los métodos que se opongan a esta dictadura del capital y levanten un mundo posible diferente al del lucro desatado y los patrones inmunes, es nuestra lucha y nuestro mundo en construcción.</p>
<p>Nos resulta imposible no solidarizar activamente con quienes están poniendo el cuerpo y la voz a ese Chile que se quiere más igual, más justo, más democrático.</p>
<p>Ayer, hoy y mañana, la lucha inagotable del pueblo mapuche; ayer, hoy y mañana la educación pública, gratuita y de calidad para nuestros hijos, para los hijos de los trabajadores que hacen el mundo y sus sentidos; ayer, hoy y mañana Aysén, Magallanes, la justa pelea de las regiones contra un gobierno centralista y sordo, represivo y falaz. La Patagonia y su herencia verde, Calama y su herida de siempre, la salud de nuestros hermanos, la dignidad en el descanso de nuestros padres y abuelos tras años de trabajo, el respeto del Estado por los ciudadanos cuando caen en desagracia, la equidad para distribuir una abundancia que no sólo pertenece a la clase dominante.</p>
<p>Nuestra voz es una más. Quizás se escucha poco, quizás el neoliberalismo y su lógica mercantil nos ha convertido en un margen más. Quizás lo ha intentado. Pero haremos lo posible porque no lo logre.</p>
<p>Nosotros, escritores, novelistas, dramaturgos, poetas, ensayistas, académicos, historiadores, ilustradores, comiqueros; nosotros, obreros intelectuales y artistas, que también construimos y somos parte de una clase, que elegimos ser parte de esa clase que construye, que vivifica y levanta como cualquier trabajador esta patria que son los hombres, mujeres y niños de Chile, también estamos cansados.</p>
<p>Cansados de la represión contra el movimiento social y su criminalización; cansados de la complicidad de los medios de comunicación masivos, todos en manos del mismo dios perverso del dinero y el lucro; cansados de una elite que se revuelca en un discurso vacío para seguir siendo opción cada cuatro años en elecciones bajo un sistema que será siempre un simulacro mientras no considere a las mayorías postergadas, su voz, su mirada, su decisión, expresada con creces en 2011 y que se hará cada vez más fuerte este año, que será, no lo dudamos, un año de batallas por otro mundo posible y necesario.</p>
<p>Los trabajadores intelectuales abajo firmantes, los artistas abajo firmantes, queremos decir que no nos gusta como se ha ido construyendo este país. No nos gusta que las leyes se definan en las oficinas de los grupos económicos, no nos gustan las políticas de licitación de la cultura disfrazadas de fondos concursables, no nos gusta una democracia de mierda donde no tenemos nada mejor que hacer que alimentar las granjerías de una clase que ya no tiene nada que aportar, porque es una casta de cadáveres, fantasmas sin vida, sin amor, sin visión y sin ternura.</p>
<p>Lo que queremos es una democracia real, donde la voz del ciudadano se escuche y se respete. Donde el poder emane de las decisiones y sueños de la gente. Lo que queremos es un país feliz. Lo que queremos es que se generen y se legitimen de una buena vez los mecanismos de representación para que sea el pueblo quien diga a sus dirigentes lo que deben hacer y no al revés.</p>
<p>Lo que queremos es que todas las luchas en curso prosperen, crezcan y se desarrollen, hasta liquidar el poder del dinero sobre la inteligencia, hasta liquidar la supremacía de la muerte sobre la vida&#8221;.</p>
<p align="justify">Raúl Zurita, poeta.<br />
Jorge Baradit, escritor.<br />
Óscar Barrientos Bradasic, escritor.<br />
Juan Manuel Silva, escritor.<br />
Christiano, dibujante.<br />
David Bustos, poeta.<br />
Tania Encina V., editora.<br />
Christian Formoso, poeta.<br />
Camilo Brodsky, poeta y editor.<br />
Ernesto González Barnert, poeta.<br />
Soledad Poirot, ilustradora y dibujante.<br />
María José Ferrada, escritora.<br />
Ignacio Fritz, escritor.<br />
Marcela Saldaño, poeta.<br />
Leonardo Sanhueza, poeta.<br />
Daniel Hidalgo, escritor y profesor.<br />
Marcelo Pellegrini, poeta y académico.<br />
Alejandra Bottinelli, académica.<br />
Marcelo Arce Garín, poeta.<br />
Jorge Opazo, dibujante.<br />
Hernán Castellano-Girón, escritor.<br />
Nancy Garín, historiadora del arte.<br />
Simón Villalobos, poeta.<br />
Eugenia Prado Bassi, escritora.<br />
Guido Arroyo, editor y poeta.<br />
Rodrigo Hidalgo, escritor y gestor cultural.<br />
Varinia Brodsky, gestora cultural.<br />
Alejandra Costamagna, escritora.<br />
Alejandra del Río, poeta y educadora.<br />
Carlos Henrickson, escritor.<br />
Alberto Harambour, historiador y académico.<br />
Felipe Moncada, poeta y editor.<br />
Juan Christian Jiménez, sociólogo y académico.<br />
Felipe Ruiz, poeta</p>
<p align="justify"><strong><em>Fuente: letras.s5.com / Foto: Rens Veninga<br />
</em></strong></p>
]]></content:encoded>
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		<title>La renuncia de Sergio Larraín</title>
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		<pubDate>Wed, 08 Feb 2012 17:00:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ciudadinvisible.cl</dc:creator>
				<category><![CDATA[columnas]]></category>
		<category><![CDATA[arte]]></category>
		<category><![CDATA[cultura]]></category>
		<category><![CDATA[fotografía]]></category>
		<category><![CDATA[sergio larraín]]></category>

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		<description><![CDATA[palabras a la partida del mejor fotógrafo de Chile]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:right;line-height:14px;font-size:11px;margin-top:25px;margin-bottom:25px;">“<em>Aquí va un muchacho nadando sobre las piedras en la salida de una alcantarilla, será buen símbolo para nosotros que no vemos más que miserias, para que tomemos la vista y nos oigamos palpitar serenos por dentro</em>”.<br />
<strong>Sergio Larraín, sobe una foto de su serie sobre los niños del Mapocho.</strong></p>
<p><span style="font-family: arial; font-size: 11px; line-height: 12px; background-color: #eeeeee; color: #000000; margin-top: 12px; margin-left: 3px; margin-right: 3px; border: 10px solid #eeeeee;">// Por: <a href="http://www.lucesysombras.cl">Rodrigo Acuña</a>.</span></p>
<p>Ahora que me entrampo vergonzosamente  en absurdos e irrelevantes problemas cotidianos del tipo “falla en mi disco duro externo” o “la Marita no quiere hacer su cama” me llegan de sopetón, casi como un cachetazo en plena testa, noticias para volver a despabilarme: <strong>Sergio Larraín ha muerto</strong>.</p>
<p>Ahora que la muerte de Larraín se vuelve también  (y es entendible) la imparable venganza del cliché y el materialismo que él detestaba, se hace necesario moderar un poco el entusiasmo, bajar un poco la voz, pensar un poco en el hombre que trató por más de 40 años en salir a flote luego de aquella avalancha de prestigio y frivolidad que de pronto lo azotó, irónicamente por su propio enorme talento.</p>
<p>Señalar a Sergio Larrain Echeñique sólo como <strong>el más importante fotógrafo chileno de todos los tiempos</strong> es al mismo tiempo una verdad y una traición. Alguien que en plena realización laboral haya dejado la fama, el dinero y a Paris, cambiándola por la austeridad y la meditación en Tulahuén, un perdido pueblo al interior de una perdida montaña chilena merece también ser recordado como el hombre que quiso ser desde entonces algo (mucho) más que un fotógrafo.</p>
<p>El camino hacia el éxito puede ser recorrido también por algunos en la forma inversa y quizás sea aquella la forma más difícil de hacerlo. Sergio Larraín escapó dos veces del dinero y la comodidad. La primera dándole la espalda al colchón de su apellido por allá por 1940 y tantos, optando por dejar la universidad gringa para recorrer caminos sin dirección a ningún título, buscando imágenes que le fueran contando un poco sobre como era él realmente, cosas que ni la academia ni su adinerada familia pudieron contarle. Pensó entonces que la fotografía iba a decírselo. Un rectángulo en su mano a manera de oráculo. </p>
<p>Me lo confirmó su amigo <strong>Luis Poirot</strong>, hace muy poco cuando le insistí que lo recordáramos: “sus fotos tan alabadas en sus libros no son precisamente sobre Valparaíso o Londres, sino sobre él mismo, sobre la desolación de un hombre encuadrando desde el suelo al nivel de los perros y las prostitutas, los marineros que van de paso por el Puerto, porque él tampoco sabía a dónde pertenecía”.</p>
<p><a href="http://www.ciudadinvisible.cl/wp-content/uploads/2012/02/Sergio-Larrain.png"><img src="http://www.ciudadinvisible.cl/wp-content/uploads/2012/02/Sergio-Larrain-205x300.png" alt="" title="Sergio Larrain" width="205" height="300" class="alignleft size-medium wp-image-3422" /></a>Seguramente su Leica IIIC no consiguió darle todas las respuestas, aunque sí otras cosas, claro que al parecer más para el mundo que para él mismo. Por ejemplo que <strong>Edward Steichen</strong> le firmara cheques por sus fotos, que <strong>Neruda</strong> le pidiera imágenes para su libro, que el mismo <strong>Cartier Bresson</strong> le abriera con honores las infranqueables puertas de la Agencia Magnum, hacerse amigo de <strong>Violeta</strong> e inspirar a <strong>Cortázar</strong> para uno de sus mejores cuentos, &#8220;Las Babas del Diablo&#8221;, que luego iba a inspirar una de las mejores películas de Antonnioni, la influyente “Blow Up”.</p>
<p>Galeano contaba la historia de una tribu indígena del Amazonas donde para una competencia, (sacrílega a estas alturas para occidente), vencía el que lanzaba más pertenencias materiales hacia el fuego. Y los 60 fueron para Larraín un poco eso. </p>
<p>Volver sobre las mismas pisadas que en los 50 lo instalaron en la cima del fotoperiodismo mundial, a su manera enviar al fuego los negativos sin revelar de una vida que no daba con las respuestas que seguía buscando. Ciertamente nada de lo conseguido en Europa fue al parecer suficiente y aquello que para muchos era la cima, el fin, para Larraín no fue más que un nuevo comienzo. Fue volviendo desde Londres, Paris y Nueva York hasta Santiago, Arica y finalmente Tulahuén. En el intertanto alejándose de la exposición y acercándose más que nunca al misticismo, el LSD, Claudio Naranjo y Oscar Ichazo. </p>
<p>Ocurrió entonces la segunda vez que le dio la espalda al dinero, la comodidad y ahora incluso, a la fama. Su renuncia a la Magnum en 1970 no fue tan sólo el adiós a la más importante agencia fotográfica del mundo, lo fue también a la fotografía. De paso, y para hacer más perfecta la analogía, tiró también al fuego los negativos de su obra. Fue Josef Koudelka quien alcanzó a realizar algunas copias y con ello evitar que hoy estuviésemos hablando de Larraín como como se habla de Robert Johnson, más por mitología que por nada.</p>
<p>Desde entonces se dedicó a cosas que por las que nadie pagaría un peso, sus clases de Yoga los segundos martes de cada mes, la metafísica, la escritura de versos, la edición de libros artesanales para regalo. Colgó la cámara y con ello su leyenda, aun cuándo sus fotografías y agotados libros seguían (siguen) costando miles de dólares en el mercado. Ya no era asunto de él.</p>
<p>A medida que el mundo lo fue entendiendo, dejó también de ser necesario e importante repetir la inútil peregrinación hasta la puerta de su casa con sesudas, largas y aburridas preguntas sobre su obra. Con su renuncia pasó a ser el mismo su mejor obra, la más integral, coherente y en constante creación, viva como el presente que parecía abrírsele infinito entre los estrechos parajes del Valle del Limarí. Del pasado que hablaran las fotos, si se hacía necesario hablarlo.</p>
<p>Fue el propio Larrain quien declaró que no daría más entrevistas (y fue El País, fue el New York Times y fueron tantos…) hasta que el gobierno chileno no se preocupara del medioambiente. En esas estaba hasta que vino la muerte a despertarle, casi sin molestarle, como un paso más en el camino, este martes 7 de febrero a las 9 de la mañana.</p>
<p>Desde entonces (como desde hace mucho) a falta de uno ahora tenemos dos Sergios a quienes recordar: el primero, un brillante fotógrafo, poseedor de un insuperable sentido de la composición y que deslumbró a la Europa de los años 50 influenciado desde entonces a miles de artistas en el mundo; y el otro, menos conocido quizás pero no por ello menos importante, tan sólo un hombre común y corriente con la intención, la valentía y el poder de hacer la revolución más importante y honesta de todas, aquella que parte y termina donde uno, armado de un corazón y una esperanza que acaso no alcance a entrar en los almanaques de occidente. De los dos, y no de uno sólo de ellos, debería estar hecha esta historia, su historia, la verdadera leyenda. </p>
<p>In Memoriam Sergio Larrain Echeñique (1930 – 2012)</p>
<p><strong>Foto portada: Luis Poirot</strong></p>
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		<title>Exclusión de Loro Coirón en concurso: La carta de Francisco Marín a Mellado</title>
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		<pubDate>Wed, 25 Jan 2012 18:58:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ciudadinvisible.cl</dc:creator>
				<category><![CDATA[columnas]]></category>
		<category><![CDATA[sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Francisco Marín]]></category>
		<category><![CDATA[Justo Pastor Mellado]]></category>
		<category><![CDATA[Loro Coirón]]></category>
		<category><![CDATA[Parque Cultural de Valparaíso]]></category>

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		<description><![CDATA[El destacado grabador fue excluído del concurso que definirá la imagen del Parque Cultural de Valparaíso.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Durante estos días se ha generado una polémica en torno a la exclusión del destacado grabador Loro Coirón, en el concurso que definirá la imagen del Parque Cultural de Valparaíso. Acá la carta enviada por Francisco Marín,</em><br />
<em>Miembro del Directorio del nuevo recinto, a sus colegas y al director, Justo Pastor Mellado.</em></p>
<p>&#8220;Valparaíso, 20 de enero de 2012<br />
Colegas Directorio Parque Cultural de Valparaíso<br />
Director General<br />
PRESENTE</p>
<p>De nuestra consideración:</p>
<p>Por la presente quiero expresar nuestra sorpresa y malestar por el hecho que no se invitó al destacado grabador Thierry Defert –mejor conocido como Loro Coirón- a participar del concurso para definir la imagen del Parque Cultural de Valparaíso.</p>
<p>Desconozco los detalles de este concurso (plazos, condiciones, exigencias, premios) así cómo quienes son los invitados porque no se nos ha hecho llegar a los miembros del Directorio del PCdeV la versión final de las bases ni el resto de aquella información. Sólo conozco un borrador que nos fue enviado el 9 de enero por el Director General Justo Mellado –el que cuestioné parcialmente en dicha reunión haciendo luego aportes por escrito-.</p>
<p>Pero: ¿Cuál es la razón que tuvo la Dirección General del Parque Cultural de Valparaíso para tomar esta decisión de no invitar a Loro Coirón a participar del citado concurso? ¿Acaso piensan que él es un ladrón, un pedófilo, un desgraciado, un pendenciero, un estafador? ¿Hay algún motivo de tipo ético o estético que lo haya motivado? ¿Por qué se hizo esto a sabiendas que Loro es autor del más emblemático de los símbolos de este Parque fuera de ser un gran artista? ¿Por qué no se tomó en cuenta el hecho que desde que Loro hiciera el comentado grabado en 2007 este ha sido asimilado por la comunidad porteña como el símbolo por antonomasia del Parque Cultural de Valparaíso ex Cárcel?</p>
<p><a href="http://www.ciudadinvisible.cl/wp-content/uploads/2012/01/Grabado-Loro-Coir%C3%B3n-ex-C%C3%A1rcel.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-3201" title="Grabado Loro Coirón ex Cárcel" src="http://www.ciudadinvisible.cl/wp-content/uploads/2012/01/Grabado-Loro-Coir%C3%B3n-ex-C%C3%A1rcel.jpg" alt="" width="460" height="689" /></a></p>
<p>Sabemos que la disputa por la hegemonía cultural es importante y se da por sobre todo en el plano de lo simbólico. Sólo desde ahí podríamos entender este acto de negación que ahora hacemos ver.</p>
<p>Sin embargo, queremos decir que esta disputa se debe hacer con buenas armas. No es posible construir una nueva y potente imagen del Parque Cultural por medio de la utilización de estos métodos. Creo que la discusión respecto de la mejor simbología se debe dar sin prejuicios ni vetos.</p>
<p>Para nosotros –como asamblea de trabajadores culturales- este tema es importante. Es que hemos dejado parte de nuestras vidas por construir este proyecto de recuperación de la ex Cárcel como un espacio democrático para el arte y la cultura. Defendimos el Parque cuando intentó ser demolido para construir proyectos de exclusión como el Niemeyer. Lo hicimos incluso subiéndonos a las maquinas topadoras hasta que estas se detuvieron y se fueron.</p>
<p>También en tribunales, en las calles y con nuestro arte encontrando un gran respaldo ciudadano. Llegamos a La Moneda (abril de 2008) tras vencer el desalojo y nuestro estandarte fue el símbolo que Loro construyó (ver foto). Y luego fuimos capaces de construir un proyecto en conjunto con el Estado cuando este comprendió que la cooperación era la única manera de sacar adelante un proyecto para la ex Cárcel.</p>
<p>Nos llama la atención la comentada exclusión puesto que al menos debió haberse constatado –si los motivos anteriores no interesaban- el hecho que Loro Coirón es considerado el grabador vivo más importante y admirado de Valparaíso. Esto se refleja en múltiples hechos como el que sus trabajos pueden encontrarse en miles de hogares, en restoranes, ascensores, importantes galerías y museos, bibliotecas públicas y hasta en el Congreso Nacional. Pero nada de eso importó: al parecer lo relevante era sacarlo del camino. ¡Que brutalidad!</p>
<p>Estamos conscientes que la nueva realidad del Parque remodelado abría la posibilidad que hasta el nombre y los símbolos de este espacio fueran replanteados. Respecto al nombre, este se mantuvo y nos enorgullece haber defendido y promovido –junto a otras organizaciones presentes en el Directorio y en la mesa de gestión que le antecedió- que se eligiera Parque Cultural de Valparaíso. Esto constituía una clara señal que lo que aquí se construía era en parte continuidad de lo que había sido. Habrían cosas nuevas pero la esencia se mantendría.</p>
<p>Respecto a la imagen, al logotipo: no hemos ocultado que nos gustaría que se mantuviera lo creado por Loro, pero en el diálogo con ustedes los otros miembros del Directorio comprendimos que esto se debe definir incorporando también otras miradas y propuestas, por lo que apoyé la realización de un concurso cuando esto se conversó en reunión de Directorio realizada en octubre pasado, y luego en diciembre cuando se volvió a tratar. Desde aquella ocasión mi posición ha sido: que la comunidad decida y que el Directorio genere las mejores condiciones de participación para que ello ocurra.</p>
<p>No está demás decir que nunca nadie planteó siquiera la posibilidad de no invitar a Loro Coirón a este concurso. Y cuando yo pregunté –en esta reunión de octubre- si Loro podría participar esto se apoyó y absolutamente nadie lo cuestionó. ¿A quién se le ocurriría dejarlo fuera? ¿Qué razones podría haber para aquello?</p>
<p>Sin embargo, lo increíble sucedió. Este martes 17 de enero de 2012 se despacharon las invitaciones a los diez elegidos (desconozco quiénes son y bajo qué criterios fueron escogidos) entre los cuales no está Loro.</p>
<p>Para nuestra organización y creo que para muchas artistas, trabajadores culturales y miembros del tejido cultural porteño esto significa un intento por excluir a todos los que nos identificamos con el concepto de Parque Cultural que Loro defendió desde que lo conoció.</p>
<p>Sabemos que él lo hizo porque comprendió, vio, que era un espacio que todas las personas, no importando su condición, podían disfrutar. Y eso es lo que refleja su grabado, y es lo que nos gusta a nosotros, además de su belleza y sencillez.<br />
Es mi obligación señalar que Loro sabe que finalmente no fue invitado. Se lo comuniqué ayer jueves 19. Se molestó y le apenó no tanto por no poder concursar –no le gustan los concursos- sino por haber sido excluido a priori y no saber el por qué de esto. Me anticipó que en este contexto no participara de este concurso aunque la decisión de excluirlo fuese revocada.</p>
<p>Siento que con este lamentable error de origen se le resta validez, legitimidad y credibilidad a este esfuerzo que como Parque Cultural de Valparaíso estábamos desplegando. Propongo que en la próxima reunión de directorio resolvamos la mejor manera de salir de este entuerto, que desde mi punto de vista, no es otra que abrir esta definición a toda la comunidad de Valparaíso acabando con las malas decisiones que envolvieron esta intentona de “concurso”.</p>
<p>Cordialmente,<br />
Francisco Marín<br />
Miembro del Directorio Parque Cultural de Valparaíso<br />
Secretario Corporación Parque Cultural ex Cárcel&#8221;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>El estreno del Ministerio Social: La “riqueza” del eufemismo</title>
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		<pubDate>Tue, 06 Dec 2011 13:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ciudadinvisible.cl</dc:creator>
				<category><![CDATA[columnas]]></category>
		<category><![CDATA[sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Familias de extremo esfuerzo]]></category>
		<category><![CDATA[Ingreso Ético Familiar]]></category>
		<category><![CDATA[Ministerio de Desarrollo Social]]></category>
		<category><![CDATA[pobreza]]></category>
		<category><![CDATA[sebastián piñera]]></category>

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		<description><![CDATA[La estrategia para ocultar el afán de perpetuar las injusticias y aumentar las brechas sociales.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-family: arial; font-size: 11px; line-height: 12px; background-color: #eeeeee; color: #000000; margin-top: 12px; margin-left: 3px; margin-right: 3px; border: 10px solid #eeeeee;">// Por: <strong>Por Gustavo Rojas</strong>.</span></p>
<p><strong></strong>Según la infinita sabiduría de la gran Wikipedia, “un eufemismo es una palabra o expresión políticamente aceptable o menos ofensiva que sustituye a otra palabra de mal gusto o tabú, que puede ofender o sugerir algo no placentero o peyorativo al oyente”. Ejemplos hay varios, en vez de decir que “Fulano está borracho” usted puede decir que “está bebido”; en vez de decir que “quiere terminar la relación con su pareja”, usted dice que “necesita un tiempo”; en vez de decir “negro” usted dice “hombre de color”; en vez de decir “tortura”, usted puede decir “métodos de persuasión”.</p>
<p>Cito la definición y los ejemplos por dos causas puntuales: uno, desde hace un tiempo me invade la sensación de que en Chile los eufemismos son de uso casi tan común como las nunca bien ponderadas chuchadas y chilenismos que engalanan nuestro acerbo lingüístico, pero hacen un daño mucho mayor. Porque si Krassnoff está preso por “servir a la patria”, regios patrones debe haber tenido para sentir la <em>urgencia</em> de prestar semejantes <em>servicios.</em></p>
<p>Pero la verdadera razón de este balbuceo es la segunda causa, y no tiene que ver con la recurrencia generalizada con la que se usan los eufemismos, sino con el uso particular de éste en el spot que el <strong>Ministerio de Desarrollo Social (MDS)</strong> emite en televisión abierta y en su canal por YouTube para publicitar su <strong>Bono de Asignación Social</strong>, que junto con el Bono Mujer Trabajadora, Bono Excelencia Académica y Bono por Persona, son los <em>cimientos</em> del <strong>Ingreso Ético Familiar</strong> con los que el gobierno espera erradicar la pobreza extrema.</p>
<p><iframe src="http://www.youtube.com/embed/HXSp7NB7NDw" frameborder="0" width="460" height="264"></iframe></p>
<p>En los 41 segundos que dura el spot abundan los eufemismos y no es mi intención pormenorizarlos todos –le dejo la tarea a usted querido lector- pero sí me interesa reflexionar sobre el que considero el más terrible: “Familias de extremo esfuerzo”.</p>
<p>Para el MDS, ser una familia de “extremo esfuerzo” significa vivir con 1000 pesos al día, o con 365 mil pesos al año, o sea, poco más de dos sueldos mínimos. Según datos entregados por el organismo 640 mil chilenos viven en esta situación. El gobierno se puso como meta erradicar esta pobreza extrema para el año 2014. El plan implica entregar bonos de Asignación Social a 130 mil familias, lo cual, sumado “al <em>esfuerzo</em> de cada beneficiario, construirá el Ingreso Ético Familiar”. Pero ¿qué es ese esfuerzo? Y ¿cuánto vale ese esfuerzo? Analicemos las cifras.</p>
<p>El Bono para la Mujer Trabajadora beneficiará a 27 mil mujeres de las familias más vulnerables del país, que según datos del oficialismo son 130 mil, o sea medida parcial. Esta retribución equivale al 15% de su sueldo mensual, pero de un sueldo que sólo a veces puede acreditarse y que no debería superar los 31 mil pesos al mes <em>(luca diaria)</em>. Además, esto es válido sólo por cada mes que haya trabajado entre abril y diciembre del 2011, porque las regadas vacaciones en algún balneario de la zona central no cuentan dentro del esfuerzo.</p>
<p><a href="http://www.ciudadinvisible.cl/wp-content/uploads/2011/12/Ministerio-social-3.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-2526" title="Ministerio social 3" src="http://www.ciudadinvisible.cl/wp-content/uploads/2011/12/Ministerio-social-3.jpg" alt="" width="402" height="268" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Según el Gobierno, gracias a este bono, “una mujer que trabajó tres meses recibiendo el salario mínimo, tendrá un premio de $24.600 mensual, lo cual significa que por los tres meses recibirá un monto total de $73.800”. <strong>Política de la ficción y el engaño, pues si la familia de extremo esfuerzo vive con 30 lucas al mes, ¿dónde está el sueldo mínimo de la mujer trabajadora que genera el jugoso bono?</strong></p>
<p>Otro bono, el de Excelencia Académica, entrega 50 mil pesos anuales a los alumnos que cursan entre 5º básico y 4º medio, y que estén dentro del mejor 15% de su curso. Porque seguramente con un sueldo mensual de treinta mil pesos los estudiantes de cursos menores a cuarto básico, o los que no tienen las mejores notas, están en una grandiosa situación para mantenerse dentro de un sistema educativo que ¡oh, sorpresa! cada día reduce más la matrícula del sector público.</p>
<p>Luego está el Bono por Persona, 10 mil pesos que se entregan a cada integrante de las familias en el mes de noviembre. Según el MDS se entregará a 541 mil personas. Si dividimos esa cantidad por un promedio de cinco integrantes por núcleo familiar, son cerca de 110.000 familias las beneficiadas, o sea, nuevamente el bono es excluyente.</p>
<p>Según los datos disponibles por el Ministerio en su sitio web, el gasto público en los bonos del programa Chile Solidario ha aumentado progresivamente desde el año 2006, cuando se benefició a 182.798 personas con un gasto de $14.238.027.614, para llegar al año 2010, con un promedio de beneficiados de 216.483 personas, equivalente a $19.787.721.303.</p>
<p><a href="http://www.ciudadinvisible.cl/wp-content/uploads/2011/12/Ministerio-social-2.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-2527" title="Ministerio social 2" src="http://www.ciudadinvisible.cl/wp-content/uploads/2011/12/Ministerio-social-2.jpg" alt="" width="460" height="308" /></a></p>
<p>Súper bien el aumento, pero lo espantoso es lo siguiente. Si comparamos el aporte del Estado con los mil pesos diarios (365 mil al año) con los que viven 640 mil chilenos al año, el resultado es que los pobres de este país superan en diez veces el aporte del gobierno para la superación de la pobreza.</p>
<p>Porque si durante el 2010 se invirtieron $19.787.721.303, las familias de extremo esfuerzo pusieron alrededor de $233.600.000.000. <strong>Las matemáticas, a diferencia del lenguaje, no mienten. Quizás por eso la clase política prefiera olvidarse de la educación: mejor no enseñar a hacer cálculos tan enredados, mejor no enseñar a leer con suspicacia estos desgraciados eufemismos.</strong></p>
<p>Porque en este país, ser una familia de “extremo esfuerzo” significa realmente ser una familia marginada de la sociedad, sin la posibilidad de tener un trabajo con mínimas condiciones. <a href="http://www.ciudadinvisible.cl/wp-content/uploads/2011/12/Ministerio-social-4.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-2528" title="Ministerio social 4" src="http://www.ciudadinvisible.cl/wp-content/uploads/2011/12/Ministerio-social-4.jpg" alt="" width="300" height="300" /></a>Significa no tener salud ni educación de calidad y mucho menos una vivienda digna. Significa no poder comprender lo que se lee, no poder escribir lo que se piensa, no poder contar bien el vuelto después de gastarse la <em>luca</em> diaria.</p>
<p>El actual gobierno basa su estrategia de comunicación en el eufemismo, ocultando su afán de perpetuar las injusticias y aumentar las brechas ya existentes con sus precarios  bonos migaja y barriendo bajo la<em> nueva forma de gobernar</em>, el polvo de sus promesas incumplidas. Tratando de condicionar a la ciudadanía como Pavlov a sus perros. Pero cuando se develen estos eufemismos, ahí se verá <em>la dura.</em></p>
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		<title>&#8220;Efecto Teletón”, un premio de consuelo</title>
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		<pubDate>Fri, 02 Dec 2011 13:00:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ciudadinvisible.cl</dc:creator>
				<category><![CDATA[columnas]]></category>
		<category><![CDATA[sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Teletón]]></category>

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		<description><![CDATA[Esta manera de entender la discapacidad presenta varias deficiencias que son bastante dañinas.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-family: arial; font-size: 11px; line-height: 12px; background-color: #eee; color: #000; margin-top: 12px; margin-left: 3px; margin-right: 3px; border: 10px solid #eee;">// Por: <strong>Romina Bajbuj R. para <a href="http://www.elmartutino.cl/noticia/sociedad/efecto-teleton-un-premio-de-consuelo">www.elmartutino.cl</a></strong>.</span></p>
<p>Los días previos a la Teletón son bastante particulares para una persona con una discapacidad física visible, esos días se vive lo que llamo <strong>“el efecto Teletón&#8221;</strong>. No es raro que mientras realizas tus actividades cotidianas, las personas te detengan por la calle para destacar la valentía o el coraje que tienes por el simple hecho de realizarlas.</p>
<p>Esta actitud que a veces se demuestra sólo con una mirada compasiva, puede no ser más que un gesto anecdótico que incluso se puede agradecer, pues la mayoría lo hace desde la buena intención. Pero el efecto al que hago referencia tiene raíces y consecuencias más profundas que conviene analizar.</p>
<p>En la práctica como sociedad, aún se enfrenta la discapacidad desde una perspectiva que tiene sus orígenes en la década del 70, y sus bases en una lógica individual y médica, es decir, se centra en la persona que experimenta un “problema” y en los esfuerzos médicos que deben hacerse para que ésta se “rehabilite” bajo un patrón de normalización.</p>
<p><strong><a href="http://www.ciudadinvisible.cl/wp-content/uploads/2011/12/Telet%C3%B3n-2.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-2472" title="Teletón 2" src="http://www.ciudadinvisible.cl/wp-content/uploads/2011/12/Telet%C3%B3n-2.jpg" alt="" width="250" height="280" /></a>Esta manera de entender la discapacidad presenta varias deficiencias que son bastante dañinas</strong>. Una de ellas –a mi juicio, la más preocupante– es abordar la discapacidad sólo como un potencial a ser recuperado o “normalizado”, así la persona con discapacidad se vuelve unidimensional; y la multiplicidad de roles sociales que pueda desempeñar pasan a segundo o tercer plano.</p>
<p>Ahora bien, lo que sigue presenta mayor gravedad si comprendemos que muchas de las discapacidades existentes no “desaparecen”, por tanto, el ideal normalizador no se alcanza nunca. La solución entonces es saturarse de “ayudas técnicas” para “parecer normal”.</p>
<p>Las limitantes de este modelo, lo han hecho evolucionar hasta la fecha a una <strong>concepción Bio-Psico-Social</strong>, que considera las condiciones biológicas en interacción continua con la sociedad. Esta acción inclusiva nos hace <strong>correr la mirada desde la normalización hasta la convivencia y revaloración de muchos <em>diferentes</em> que responden a distintas necesidades que deberían ser acogidas por la sociedad en condiciones de igualdad</strong>.</p>
<p>Si esta manera de entender las capacidades diferentes de cada cual, fuera asumida por la sociedad toda –y no sólo por una elite teórica– no tendrían cabida las palabras de aliento por la cotidianeidad, ni las miradas compasivas.  Y lo que es aún más profundo, se tomaría conciencia que la mayoría de nosotros, podemos realizar las mismas actividades que los demás (estudiar, trabajar, desenvolvernos artística – cultural y políticamente etc). Sólo necesitan las mismas condiciones para poner a prueba – como todos – nuestras capacidades.</p>
<p><a href="http://www.ciudadinvisible.cl/wp-content/uploads/2011/12/Telet%C3%B3n-3.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-2473" title="Teletón 3" src="http://www.ciudadinvisible.cl/wp-content/uploads/2011/12/Telet%C3%B3n-3-300x290.jpg" alt="" width="300" height="290" /></a>Para ello, es necesario el establecimiento de medidas de acción positiva por parte del Estado que contrarresten el entorno desfavorable y sean cuantificables a corto plazo, pues no podemos sentarnos a esperar que un cambio de mirada tan urgente como éste, se genere espontáneamente. Si no se impulsa esta sinergia, todo seguirá en el mismo punto y sólo nos quedará esperar que el efecto Teletón nos abrace los primeros días de diciembre como premio de consuelo.</p>
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		<title>Violeta incómoda</title>
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		<pubDate>Fri, 30 Sep 2011 21:57:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Felipe Montalva</dc:creator>
				<category><![CDATA[columnas]]></category>
		<category><![CDATA[canción popular chilena]]></category>
		<category><![CDATA[nicanor parra]]></category>
		<category><![CDATA[violeta parra]]></category>

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		<description><![CDATA[Apuntes sobre la biografía de Violeta Parra]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>// Ilustración: alvarex</strong></p>
<p><P ALIGN=right><span style="font-size:10px;font-weight:bold;line-height:10px">“Yo canto a la diferencia que hay de lo cierto a lo falso<br />
De lo contrario no canto”</span><br />
<span style="font-size:10px;font-weight:bold;line-height:10px">Verso de “Yo canto a la diferencia”. Letra y música: Violeta Parra.<br />
Los subtítulos de este artículo también pertenecen a esta canción</span></p>
<p>El libro data de 1976. Se llama <strong>“Gracias a la vida. Violeta Parra. Testimonio”</strong>. Es una investigación firmada por los académicos chilenos <strong>Bernardo Subercaseaux</strong> y <strong>Jaime Londoño</strong>. Fue publicado en Buenos Aires, por Editorial Galerna, mientras la censura y la represión campeaban en Chile, bajo la dictadura. </p>
<p>Como consignan sus autores, durante el gobierno de <strong>Salvador Allende</strong>, a inicios de los años 70 y encontrándose en “un clima de rescate de la cultura y la tradición popular chilena”, se abocaron a la tarea de recorporizar a Violeta Parra mediante las narraciones orales de quienes la habían conocido. Entre dichas fuentes estaban sus hijos, Ángel, Isabel y Carmen Luisa; su madre, Clara Sandoval; sus hermanos, Hilda, Nicanor, Lalo y Roberto; sus parejas, Luis Cereceda y Luis Arce; y algunos amigos y compañeros de vida, como la folclorista Margot Loyola, el fotógrafo Sergio Larraín y el músico uruguayo Alberto Zapicán, a quien Violeta llamó cariñosamente el Albertío, y quien fue uno de sus cercanos en los meses previos a su suicidio.  </p>
<p>Pero “Gracias la vida&#8230;” es, además, el relato coral de una mujer de origen campesino, marcada por los hitos y procesos sociales del siglo XX chileno. Por ejemplo, Violeta Parra, muy niña, como testigo de la explotación del latifundio, mientras trabajaba como artista de circos pobrísimos, junto a sus hermanos, deambulando de pueblo en pueblo&#8230;</p>
<blockquote><p>“(&#8230;) El patrón, si uno se portaba mal o hacía algo que a él no le gustaba, sacaba el rebenque, le daba unos azotes, lo trillaba con el caballo, y cuando no, le animaba los perros. Y al que no le gustaba: &#8216;Ya  está: te echo los animales de la chacra o te mandas a cambiar para otro fundo. Listo”.</p></blockquote>
<p>(Testimonio de abuelo campesino de un asentamiento de Ñuble) </p>
<blockquote><p>“(&#8230;) La Viole vio todo eso, desde chica”.</p></blockquote>
<p>(Lalo Parra)</p>
<p>En las páginas del libro, también puede leerse el anhelo de promoción social para la familia Parra, representado en el hermano mayor, Nicanor, quien viajaría a Santiago a fines de los años 30, primero a terminar la secundaria y luego a estudiar para profesor en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile. <strong>Nicanor sería clave en el traslado de Violeta (y de toda su familia) desde el sur a la capital</strong>, tiempo después.</p>
<p>Sin embargo, hay algo que siempre desequilibra. Que mantiene a Violeta Parra como una pregunta abierta. Por ejemplo, en <strong>su afirmación como mujer autónoma en el trabajo creativo y el ocio</strong>, asuntos que estaban alejados del rutinario de la clase obrera chilena de aquella época. La separación de su primer esposo, Luis Cereceda, trabajador ferroviario, es paradigmática en ese sentido. Violeta Parra quiere seguir cantando, junto a su hermana Hilda, por restoranes y quintas del Santiago popular. Para ella, su arte no tiene porqué quedar sometido a una vida conyugal. Es mediados de los años 40.</p>
<blockquote><p>“Cuando discutíamos ella siempre decía que lo que yo quería era una empleada pero no una compañera. Pero yo no podía soportar más. Hasta que un día le dije: Bueno, sigue con tu arte, yo me voy, al otro día, tomé mis cosas y partí”.</p></blockquote>
<p>(Luis Cereceda) </p>
<p><span style="font-size: 20px; font-weight: bold; line-height: 21px;">“Los ángeles de la guarda vinieron de otro planeta” </span></p>
<p><a href="http://www.ciudadinvisible.cl/wp-content/uploads/2011/09/LAVIOLE.jpg"><img src="http://www.ciudadinvisible.cl/wp-content/uploads/2011/09/LAVIOLE-216x300.jpg" alt="" title="LAVIOLE" width="216" height="300" class="alignleft size-medium wp-image-1631" /></a>Violeta Parra marcha paralela a su época pero rompe normas. Es una chilena de su tiempo pero desencajada. Que <strong>se resiste al encasillamiento, formal y simbólico</strong>. Ahí radica su excepcionalidad y su misterio. Otro ejemplo: Ya residiendo en Santiago, jamás se mostraría interesada por la docencia, la profesión de Nicanor: rechaza esa seguridad. Más bien, sus desvelos a inicios de los años 50 serán la recopilación folclórica. Así, recorrerá campos y callejuelas para obtener la información de los cantores y cultores naturales, algunos ya avejentados, olvidadizos de su acervo, o adormecidos por el alcohol. Entre ellos, quizás la más importante fue Rosa Lorca, una viejita avecindada en Barrancas (hoy Puhahuel, zona oeste de Santiago), a quien Violeta Parra incluso llega a grabar, en un principio, sin autorización.  </p>
<p>Gastón Soublette, investigador folclórico chileno, quien conoció a la artista en esta época y cuyo testimonio también puede leerse en el libro, señala: “(el registro del folclor) nunca se había hecho por una persona del pueblo, que lo difundiera a gran escala. Eso hizo Violeta&#8230; Tomó lo que antes había sido objeto de investigación más o menos privada y lo devolvió  a la gente”. </p>
<p>Resulta extraño que el libro “Gracias a la vida&#8230;” nunca haya sido reeditado en Chile. La pregunta se agiganta y busca responsables sobre todo cuando se aquilata el valor intrínseco del material. En sus páginas, de las decenas de testimonios, surge una Violeta Parra compleja, contradictoria, poseedora de una sensibilidad y capacidad de trabajo encomiable pero acometida, igualmente, por cierta actitud dominante y autoreferente. Quizás a causa de su origen campesino, y esas visiones de opresión al campesinado que le tocó presenciar (y vivir), se mostraba fría y belicosa con aquellos que la secundan y que pertenecen a sectores más acomodados. Es el ya nombrado Gastón Soublette, por ejemplo, quien comenta: “no podía aceptar así no más, que alguien que se dedicara al folclore lo asimilara en forma diferente y no hiciera parte de su vida, de la persona misma, en la forma particular que esto se daba en ella”.</p>
<p><span style="font-size: 20px; font-weight: bold; line-height: 21px;">“La bandera es un calmante”  </span></p>
<p><a href="http://www.ciudadinvisible.cl/wp-content/uploads/2011/09/violeta-parra.jpg"><img src="http://www.ciudadinvisible.cl/wp-content/uploads/2011/09/violeta-parra-300x261.jpg" alt="" title="violeta parra" width="300" height="261" class="alignright size-medium wp-image-1633" /></a>Pero hay más. Lo desestabilizador de Violeta Parra tiene que ver no sólo con su complejidad como persona sino en lo radical de muchos de sus actos. Ahí están un puñado de canciones como “Yo canto a la diferencia”, “Maldigo del alto cielo”, “Qué dirá el santo padre” o “Miren cómo sonríen”, y en sus personales lecturas políticas a su propia obra. <strong>Su progresivo convencimiento de que su obra es del pueblo, y debe fundirse con él</strong>. Ese pueblo es un núcleo donde reside lo puro, lo auténtico del ser nacional.  </p>
<p>Es esta carga simbólica de la artista la que pone en jaque a las versiones de su figura que se han levantado desde el poder, aunque este provenga de la fundación que lleva su nombre, dirigida por su hija, Isabel.</p>
<p>La pregunta es aquí sobre el modo en que una fundación (y un gobierno socialdemócrata como el de la concertación chilena, de reciente reflujo) intenta limar esos elementos desestabilizadores de la figura de Violeta Parra, para reconstruir una versión desproblematizada. Esa interrogante cabría hacerla cuando la Fundación Violeta Parra, cuya misión, -se supone- es guardar, fomentar y promover el legado creativo de la artista, establece alianza con sectores que se distancian de la carga simbólica de su mentora. En 2005, la fundación se entendió con el empresario chileno Carlos Cardoen para la creación de un museo que albergara las arpilleras, esculturas y obra gráfica de Violeta Parra. El dilema es que el nombre de Cardoen está asociado al contrabando de armas en los años 80. La operación fracasó, en dicha oportunidad, porque no quedó claro el origen de los dineros que aportaría el empresario, como lo planteaba <a href="http://www.atinachile.cl/content/view/5480/Fundacion-VIOLETA-PARRA-y-CARDOEN.html ">una investigación de la periodista chilena Marisol García</a>.</p>
<p>Cuando finalmente, en 2008, esa obra visual fue exhibida en el Centro Cultural Palacio de la Moneda, de Santiago, la fundación se asoció y recibió financiamiento de Minera Escondida, propiedad de BHP Billiton, de capitales canadienses, una de las empresas mineras más grandes del mundo, y un ejemplo de ese tipo de minería que se instala en países como los nuestros y que, tras un par de décadas de funcionamiento, extrayendo no sólo el mineral “oficial” del yacimiento sino todo cuanto posee la tierra -y devorando millones de litros de agua-, al marcharse deja un páramo que luce como sus promesas de progreso&#8230;  Las comunidades aymara, al interior de la desértica provincia chilena de Tarapacá lo pueden sostener:  Desde los años 80, BHP Billiton ha ido expoliando sus recursos hídricos.  </p>
<p>Pareciera que Violeta Parra sigue <strong>siendo inabarcable</strong> y todo esfuerzo por domesticar su figura acabará cortándole las piernas. Homenajeándola se hace una carnicería. Los personajes muertos pueden ser (re)construidos una y otra vez, y ser versionados (&#8230;callados, editados, descomplejizados) al modo que convenga al resurrector de turno.  </p>
<p>Sin embargo, algo late y se resiste a la fosilización.  Ese misterio y ese talante desencajado. Debe ser porque, como señala el fotógrafo Sergio Larraín, otro de los testimoniadores del libro, -y con quien Violeta Parra, tuvo una relación muy singular- “en su voz cantaban muchas voces”. </p>
<p><strong>Publicado originalmente en revista Sudestada #92, septiembre 2010)</strong>  </p>
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